Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1251. 15  de junio de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

La entrada de Urdangarin en la cárcel ratificará que la Ley es igual para todos


EUROPA PRESS

En el caso de un alto cargo público o de un miembro de la Familia Real, de una personalidad de alta representación al que se le exige ejemplaridad, la sentencia adquiere una alta significación política, la exhibición de un requisito esencial de la democracia: que la Justicia es igual para todos. No debe haber dudas al respecto, pues de haberlas se habrá deslegitimado el sistema, generando desmoralización ciudadana y el deterioro de las bases de la convivencia, cuya norma suprema es la Ley

En el caso de Iñaki Urdangarin la cuestión clave residía en si el cuñado del Rey no sólo era condenado, sino si le veríamos ingresar en la cárcel

La Casa del rey Felipe se ha limitado a declarar con el énfasis debido su “absoluto respeto” a la independencia judicial. Una manifestación muy diferente a la “sorpresa” que expresara su padre, el rey Juan Carlos I, cuando, en 2013, el juez Castro imputara a la infanta Cristina. La Infanta ha sido absuelta aunque con algunas consecuencias fiscales y el rey Don Juan Carlos, que favoreció los negocios de su yerno, no puede ser juzgado pues la Constitución le concede el privilegio de la irresponsabilidad penal por lo que la Monarquía no ha tenido que someterse a una prueba que podría haber acabado con la institución

Suele decirse, finamente, que las sentencias no deben ser ejemplares, sino justas. No creo que ambos propósitos sean incompatibles. La justicia en las decisiones judiciales se da por entendida, como el valor al soldado, pero las penas impuestas a los delincuentes tienen, además del justo castigo por el delito cometido, una advertencia para quienes pudieran estar tentados de saltarse la ley.

En el caso de un alto cargo público o de un miembro de la Familia Real, de una personalidad de alta representación al que se le exige ejemplaridad, la sentencia adquiere una alta significación política, la exhibición de un requisito esencial de la democracia: que la Justicia es igual para todos. No debe haber dudas al respecto pues de haberlas se habrá deslegitimado el sistema, generando desmoralización ciudadana y el deterioro de las bases de la convivencia, cuya norma suprema es la Ley.

Verle ingresar en la cárcel

En el caso de Iñaki Urdangarin la cuestión clave residía en si el cuñado del Rey no sólo era condenado, sino si le veríamos ingresar en la cárcel. En la que él elija, pues tienen derecho a dicha elección todos los que han sido condenados y permanecen en libertad. En este caso en Ginebra, donde reside el condenado con su familia. Obviamente Urdangarin no ha pedido asilo en Suiza a diferencia de la dirigente de la CUP, Anna Gabriel. Se ha dirigido diligentemente a Palma de Mallorca donde ha atravesado el ineludible paseíllo ante el Palacio de Justicia para recoger su pasaporte a la cárcel. El cuñado del Rey se negó a hablar con los periodistas y sufrió la pena de abucheo. Subido rápidamente a su automóvil se acercó a su palacio de verano, donde preparó sus maletas para ingresar en su nueva residencia, escasamente lujosa.

Le queda la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional si estima que no se han respetado sus derechos constitucionales o pedir el indulto que puede decidir Pedro Sánchez tras la forma establecida de pedir la firma de su cuñado el rey Felipe VI, que no puede evitar estamparla. La doctrina británica sostiene que el monarca no puede negarse a firmar su propia sentencia de muerte.

Afortunadamente ya ni en el Reino Unido ni en el Reino de España rige la pena de muerte por lo que la Casa del rey Felipe se ha limitado a declarar con el énfasis debido su “absoluto respeto” a la independencia judicial. Una manifestación muy diferente a la “sorpresa” que expresara su padre, el rey Juan Carlos I cuando, en 2013, el juez Castro imputara a la infanta Cristina. La Infanta ha sido absuelta aunque con algunas consecuencias fiscales y el rey Don Juan Carlos, que favoreció los negocios de su yerno, no puede ser juzgado pues la Constitución le concede el privilegio de la irresponsabilidad penal por lo que la Monarquía no ha tenido que someterse a una prueba que podría haber acabado con la institución.

Iñaki Urdangarin ha sido condenado a cinco años y nueve meses de cárcel por los delitos de  malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias.

 

Firma:

Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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