Tribuna / José Antonio Pérez Tapias Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1251. 15  de junio de 2018

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Tribuna / José Antonio Pérez Tapias

Hora del Parlamento en tiempo efímero


FERNANDO MORENO

Si se pretende gobernar –y es lo que se ha explicitado– más allá de lo que supondría un breve plazo antes de elecciones inmediatas, son necesarios pactos para hacer viable una acción política acorde con las pretensiones manifestadas

Es experiencia compartida la que los latinos sintetizaron en la expresión tempus fugit. El tiempo, con su fluir, huye. Pero, aun así, a veces incluso hay que adelantarse. Los acontecimientos empujan. Y cuando el ritmo se acelera, la constatación se impone: todo es efímero. Si, para colmo, lo que ocurre es –como decimos– visto y no visto...  Así ha sido con el desempeño de su cargo al frente del Ministerio de Cultura por parte del periodista Màxim Huerta, cuyo nombre quedará registrado en las crónicas de la historia. Extraña paradoja la de dejar huella por apenas una pisada.

El recorrido del  exministro del gobierno de Pedro Sánchez acabó con su dimisión a la semana de haber sido nombrado. El fraude a la Hacienda pública en años pasados, solventado, eso sí, aun con sentencia judicial por medio, era mancha que impedía seguir formando parte de un gobierno llegado al poder tras exitosa moción de censura puesta al presidente del Gobierno sostenido por un PP corrupto, y ganada por quien pasó a ser presidente de un Ejecutivo socialista. Las banderas de la regeneración democrática y de la coherencia no permitían que apareciera enarbolándolas desde la posición de ministro quien no podía presentar una hoja limpia de tan incívico borrón. Ha sido una pena que ministro tan mediático –y, por ello, polémico– haya dejado un Gobierno nacido con el aplauso mayoritario de la ciudadanía, por la solvencia de sus miembros –prescindimos de objeciones respecto a algunos– y su potente significado para una nueva etapa. Pero aun cubierta con encomiable rapidez la baja producida, es lo cierto que el Gobierno recién estrenado ha perdido su inocencia con este lamentable traspiés, lo cual no empece que, tras ágil respuesta por parte de su presidente, vea su imagen pública recompuesta.

Conviene, sin embargo, que la experiencia rinda provecho, máxime tras días de acontecimientos que se precipitaron imprimiendo un ritmo inusitadamente acelerado a la vida política. Razón de más para no olvidar lo efímero que puede ser todo. El tiempo no está ahí indefinidamente como algo disponible sin más. En toda estrategia política es decisivo su despliegue diacrónico. Es fundamental para el recién estrenado gobierno de España acertar respecto al tiempo que tiene por delante. Y todo indica que en esta etapa, también respecto a su duración, es importantísima la clave parlamentaria.

El Gobierno salido de la moción de censura debe su arranque al apoyo parlamentario obtenido por su presidente, partida de nacimiento que hay que cuidar habida cuenta de que el grupo socialista tiene sólo 84 escaños en el Congreso, número lejano de una mayoría suficiente. El Gobierno podrá hacer aquello que logre sacar adelante renovando el apoyo inicial. Si se pretende gobernar –y es lo que se ha explicitado– más allá de lo que supondría un breve plazo antes de elecciones inmediatas, son necesarios pactos para hacer viable una acción política acorde con las pretensiones manifestadas. Si además de ser viable también ha de ser coherente, buen cuidado hay que tener al decidir con quiénes pactar para no incurrir en las contradicciones que puede propiciar una geometría variable que derivara más al oportunismo que a la consistencia en la realización de un programa de gobierno. Dialogar es importante; pactar, por poco que sea, es necesario. ¿Se puede avanzar respecto a la crisis de Cataluña sin pactar? Ya se ha reconocido, como ejemplo y por lo pronto, que poco se conseguirá respecto a dejar atrás una nefasta reforma laboral si no hay pactos –¡por la izquierda!–.

Si el tiempo huye, para que no se escape la oportunidad que brindó, hay que acordar bien qué se hace en el futuro que se ha abierto. No es cuestión de vernos recitando el sic transit gloria mundi que también los latinos nos dejaron en herencia.

 

Firma:

Catedrático de Filosofía y decano de su Facultad en la Universidad de Granada. Diputado del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso en Legislaturas VIII y IX. Autor de libros como "Del bienestar a la justicia. Aportaciones para una ciudadanía intercultural"(2007), "Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional" (2013) y "La insoportable contradicción de una democracia cínica" (2016).

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