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 Nº 1273. 14 de diciembre de 2018

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Qué Consejo de Ministros en Barcelona


EUROPA PRESS

El presidente Pedro Sánchez se las prometía muy felices la celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona, como una prueba de deferencia para ambientar un reencuentro con el Govern. Pero en la Ciudad Condal los responsables de la Generalitat han recibido esa convocatoria en términos de provocación

En línea con el buen rollito y el talante de ZP, decidido a dar una lección a Mariano Rajoy, el vencedor de la moción de censura, Pedro Sánchez, recibió a Joaquim Torra en el Palacio de la Moncloa, paseó con su invitado hasta la fuente donde Antonio Machado se encontraba con su enamorada Guiomar y acordaron verse de nuevo en Barcelona. Por ahí vino la convocatoria de un Consejo de Ministros en Barcelona y un encuentro cara a cara en la Ciudad Condal. Entre tanto, ‘Carles de Waterloo’ y su marioneta hicieron la botadura del Consell de la República en Bruselas, algunos de los procesados en prisión preventiva se pusieron en huelga de hambre, Torra los acompañó simbólicamente durante 48 horas con pernocta en el monasterio de Monserrat y luego, secundado por el ex ‘conseller’ Comín, se apuntó a la vía eslovena para acelerar la independencia, cualquiera que fuera el precio a pagar, incluso sangriento.

Después del corte durante 15 horas de la AP-7 el sábado día 8 y de los sucesos de Gerona y Tarrasa el viernes día 7, donde brillaron por su inoperancia los Mossos de Esquadra, un buen amigo periodista recordaba en su telegrama emitido el lunes 10 de diciembre en el informativo ‘Hora 14’ de la Cadena SER que al ‘president’ de la Generalitat corresponde ejercer las atribuciones que le confiere el Estatut de Autonomía de Cataluña y que convocar desde el poder a la insurrección, sea al modo esloveno o en cualquier otra modalidad, es dejar la calle en manos de los alzados y abandonar a su suerte a la ciudadanía, que acabaría sumiéndose en la resignación o creando sus propias milicias de respuesta a los CDR. El periodista concluía que la primera obligación del Govern es brindar seguridad pública, de manera que la senda de Caifás, según la cual conviene que algunos mueran por la salvación del pueblo, es de dirección prohibida.

Ahora, nos encontramos en una nueva situación extrema. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se las prometía muy felices con el proyecto de celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona, ofrecido como una prueba de deferencia para ambientar un reencuentro con el Govern. Pero en la Ciudad Condal los responsables de la Generalitat han recibido esa convocatoria en términos de provocación y su ‘conseller’ de Presidencia y portavoz, Elsa Artadi,  ha hecho saber que protegerán el derecho a protestar de los ciudadanos. Todo un alineamiento con el “apretad, hacéis bien en apretar” de la arenga lanzada por el ‘president’ Torra el 1 de Octubre, aniversario del falso referéndum, en Sant Juliá de Ramis. La consecuencia es el lema que han difundido en cadena los Comités de Defensa de la República (CDR): “El 21-D seremos ingobernables” junto a la convocatoria de sus fieles para el viernes, día 21 por la mañana.

Hasta que llegue ese momento, todo son especulaciones sobre el lugar elegido para la celebración del Consejo de Ministros y sobre la protección que los Mossos brindarán. Parece que el presidente Sánchez como el embajador británico, sir Samuel Hoare a Serrano Súñer en 1942, ha expresado a Joaquim Torra su preferencia de que en vez de enviarle más policías se limite a enviarle menos CDR. En los pasillos del Congreso de los Diputados durante el Pleno del miércoles día 12 un periodista brindó al ministro José Luis Ábalos la solución para que el Consejo se hiciera y no se hiciera en Barcelona: que tuviera lugar en el avión del presidente sobrevolando su espacio aéreo. Veremos.

Firma:

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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