Index Opinion Sin Maldad Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1273. 14 de diciembre de 2018

- - --






Sin Maldad /
José García Abad

Nadia Calviño, ministra ‘Secante’



EUROPA PRESS

A la ministra se le atribuye la intención de ocupar, cuando cese de ministra, un puesto en la Comisión Europea, lo mismo que su casi antecesor Luis de Guindos pugnó bien por la presidencia del Eurogrupo o, como finalmente consiguió, la muy bien pagada vicepresidencia del Banco Central Europeo. Quizás su excesiva prudencia exhibida en un cargo ministerial, siempre incierto en su duración y extremadamente incierto en el zozobrante Gobierno de Pedro Sánchez, esté dirigida a conseguir un comisariado en Bruselas.

Entre todos los ministros y ministras, los periodistas económicos han distinguido a la de Economía y Empresa, Nadia Calviño, con el accésit al Premio Secante que la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) otorga desde hace tres décadas a quienes se distinguen por su opacidad informativa. En sentido contrario, los periodistas otorgaron el Premio Tintero en su categoría máxima a la muy dicharachera colega de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio.

Nadia Calviño comparte este año el negativo galardón, dentro del mundo empresarial, con Carlos Torres, consejero delegado del BBVA, quien dentro de unos días lo presidirá, que alcanzó el primer Premio Secante, y Florentino Pérez, presidente de ACS, la constructora líder mundial en el sector de la construcción y las infraestructuras que sólo obtuvo un accésit.

Calviño troca su transparencia como cargo europeo con su opacidad como ministra

La APIE justificaba la distinción otorgada a Calviño por las nulas convocatorias a la prensa que contrasta con las facilidades que proporcionaba a los informadores cuando, en Bruselas, ejercía el cargo de directora general de Presupuestos.

La ministra de Economía, que tuvo el buen sentido de comparecer en la sede de la APIE, lo que no hicieron ni Torres ni Pérez, a recoger el galardón crítico y expresarse con gracia, lamentando no haber obtenido el primer Premio Secante, teniendo que conformarse con un accésit.

Fuera de bromas la ministra se defendió apelando a la cantidad pero no a la calidad de sus comparecencias, ni a sus silencios. La ministra exhibió en su defensa una estadística de todas sus comparecencias, 50 en los seis meses que lleva ejerciendo el cargo, en distintos formatos y oportunidades y unas 40 en sus intervenciones en el Congreso o en el Senado. 

Y lamentó que con frecuencia no puede ser más explícita en razón de lo delicado de la función de su departamento, pues, dijo, que en las presentes circunstancias “no estamos para dar titulares negativos”. Se hubiera preocupado si el premio que le dieran fuera el Tintero. “Empezar por el Secante –aseguró– no está mal”.

Aseguró sin cortarse un pelo que el balance de su actuación es muy positivo en su intento de recuperar el tiempo perdido en estos años de poca actividad en política económica, impulsando una política fiscal más activa para empezar a mejorar de forma decidida los desequilibrios de déficit y deuda abordando una reforma progresista para conseguir otro modelo de crecimiento.

Pensando en un puesto en Bruselas

El tiempo dirá si Calviño acierta en su política de recortes informativos, practicada más allá de la prudencia que exige su cargo, teniendo en cuenta las meteduras de pata de algunos de sus colegas, empezando por las cometidas por la ganadora del Tintero, Magdalena Valerio. Supongo que su lema es que más vale callar que errar.

A la ministra se le atribuye la intención de ocupar, cuando cese de ministra, un puesto en la Comisión Europea, lo mismo que su casi antecesor Luis de Guindos pugnó bien por la presidencia del Eurogrupo o, como finalmente consiguió, la muy bien pagada vicepresidencia del Banco Central Europeo. Quizás su excesiva prudencia exhibida en un cargo ministerial, siempre incierto en su duración y extremadamente incierto en el zozobrante gobierno de Pedro Sánchez, esté dirigida a conseguir un comisariado en Bruselas.

Me parece significativo que a los dos días de recibir el premio de la APIE, publicara un artículo en el diario ‘El País’ en el que expresaba, con lenguaje que los franceses llaman “de madera”, o sea, con farragosa retórica de ‘europrosa’, sus méritos en las reuniones de los ministros de Finanzas de la Eurozona.

“España ha participado de forma activa y constructiva en este debate [en referencia al último informe del Eurogrupo] contribuyendo a construir consensos, ayudando a lograr progresos tangibles sin perder ambición y garantizando el equilibrio de los acuerdos” ¿explica? en dicho artículo titulado “Y, sin embargo, (la UE) se mueve”. Traduciendo estas palabras al cristiano, uno concluiría, como un castizo, que la solución al enigma sería: “La Gallina”.

Firma:

Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general.