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 Nº 1275. 4 de enero de 2019

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Tiempos de Hoy / Verónica Gayá

Los excesos navideños disparan las inscripciones en enero

Gimnasio y remordimiento

Llegado el 1 enero toca poner en práctica uno de los propósitos más repetidos todos los años: hacer ejercicio. Con el remordimiento de los excesos navideños y las ganas renovadas que brindan las campanadas, muchos ciudadanos se acercan este mes al gimnasio repletos de voluntad y en busca de una vida más saludable y un mejor aspecto físico.

Los gimnasios ‘low cost’ han sabido hacerse un hueco entre la oferta aprovechando la crisis.

Junto con septiembre, enero es un gran mes para las matrículas nuevas de los gimnasios. El 10 por ciento de los españoles están apuntados a algún centro deportivo, aunque no hay datos de las veces que van. Según el Eurobarómetro, el principal motivo por el que los españoles practican deporte es mejorar su salud, superando a la media europea cinco puntos, seguido de mejorar las aptitudes y el aspecto físico. Sin embargo, sólo el 14 por ciento de los mayores de 14 años lo realiza regularmente, frente a un 46 por ciento de personas que no hacen nunca ejercicio, un dato que va a peor, cuatro puntos por encima que en 2014.

Los que lo hacen, ya sea regular o puntualmente, prefieren hacerlo al aire libre o en su casa, pero a pesar de ello, según el estudio de European Health & Fitness Market Report de Deloitte, cinco millones de españoles están apuntados a alguno de los casi 4.500 centros con los que contamos en España, un 2,4 por ciento más que el pasado año, lo que nos sitúa entre las cinco mejores posiciones de Europa. Una posición muy buena, pero muy alejada de Alemania, que ocupa el primer puesto con 10 millones de matrículas.

En España el gimnasio pasó a ser considerado impositivamente un bien de lujo en 2013, ascendiendo el IVA del 8 por ciento al 21 por ciento. Un fuerte varapalo que, unido a la crisis, azotó a este negocio provocando el cierre de más de 800 centros, rebajando el número de usuarios en un 40 por ciento y el de empleados un 30 por ciento.  

Años duros con una bajada pronunciada en el número de matrículas y muchos cierres que varias compañías extranjeras no desaprovecharon para implantar un renovado modelo de negocio: los gimnasios low cost, que hasta el 2016 no han dejado de crecer a paso de gigante. Altafit, Basic-Fit, McFit, Fitness Place y Viva Gym, son las cinco franquicias que han llenado casi cualquier barrio con alguno de sus locales, donde las cuotas mensuales suelen rondan los 20 euros. Salas llenas de máquinas, pocos monitores y algunas clases al día, incluidas las virtuales, con vestuarios y duchas muy básicos, pero que son suficientes para los muchos socios nuevos que han optado por esta fórmula.

Crece el número de gimnasios, crece también el de usuarios, pero pierden rentabilidad, en gran parte debido al auge de este modelo de bajo coste que ha querido simplificar instalaciones y captar muchos clientes a cambio de ingresos muy por debajo de la media de los modelos tradicionales, que rondaban los 50 euros, lo que ha reducido en gran parte sus beneficios; son las conclusiones que se desprenden del V Informe de Mercado de Instalaciones Deportivas Españolas elaborado por la consultora MAS.

El 80 por ciento de sus ingresos proceden de las cuotas mensuales de sus socios y el resto de extras que ofrecen, como monitores personalizados, acceso a otros servicios como piscina o pistas de pádel, compra de productos deportivos, etc.

A pesar de todo el sector del ‘fitness’ no deja de estar en forma y en 2016, según los datos de Deloitte correspondientes al conjunto de las principales empresas del ‘fitness’ español, facturó 2.171 millones de euros.

Su presente se mantiene y su futuro es muy prometedor. Los centros han demostrado que saben adaptarse fácilmente a las demandas de la sociedad, y a sus bolsillos, inventando y remodelando negocios a su medida. Otra prueba de ello son los numerosos centros de boxeo que comienzan a proliferar por las ciudades captando a todo tipo de clientela que busca una buena dosis de ejercicio y un derrame de adrenalina en una misma sesión.

A los españoles les gustaría practicar más ejercicio del que hacen, según el Eurobarómetro, pero la falta de tiempo es su principal excusa. Queda un buen porcentaje de población que aún puede sucumbir a las campañas que promueven el ejercicio físico frecuente y un buen número de usuarios dispuestos a pagar algo más a cambio de nuevos servicios y experiencias.

Pero, sin duda, uno de los aspectos que todas las empresas del sector no descuidan es la petición al Gobierno de rebajar el IVA al 10 por ciento, es decir, que pase a considerarse un servicio de primera necesidad, y no de lujo. Petición que amparan con múltiples informes sobre la importancia del ejercicio físico en la población y su impacto en los gastos en sanidad. “Cada euro invertido en gimnasios representa un ahorro de 2,9 euros en sanidad y farmacia”, afirman desde el Consejo Superior de Deportes.

Al Día
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La recuperación de nuestra forma física pasa por plantearse objetivos de forma progresiva y realista.

Si este año te has propuesto apuntarte al gimnasio, lo mejor es que dediques un tiempo a investigar cual es la mejor opción. Acertar te ayudará mucho a que tu propósito no decaiga, y que además de apuntarte al gimnasio, vayas, un reto mucho más complicado.

- Lo primero que debes hacer es saber qué tipo de ejercicio quieres hacer. Si lo que te van son las salas con máquinas, deberás fijarte en ellas al entrar en el espacio, chequea que estén en buen estado, que sean relativamente nuevas... Si lo que te gusta son las clases colectivas pregunta por ellas y fíjate si coinciden con los horarios en los que puedes acudir.

- Personal cualificado. Es importante que tanto el personal de las clases, como el de la sala sea personal cualificado para ayudarte a preparar un programa de entrenamiento. Pregunta si cuentan con este servicio y si está incluido en el precio.

- Horarios y localización. Pregunta por los horarios y si está abierto los fines de semana, los festivos, si es que tienes pensado ir más allá de los días laborales. Además es importante que te resulte cómodo para ir, cerca de casa, de la oficina, cerca del colegio de los niños... También puedes preguntar si dispone de parking. Que el gimnasio sea accesible y a las horas que necesitas es imprescindible para garantizar tu continuidad.

- Ambiente. Visita el gimnasio, no te quedes en la puerta. Entra, fíjate y si es posible pruébalo, una opción muy recomendable. Es importante que lo hagas además en el horario en el que tienes pensado ir para chequear la afluencia, que no esté muy masificado y que luego no puedas acceder a las clases que te gustan, o que tengas que estar esperando a las máquinas que tienes marcadas para tu entrenamiento.

- Echa un vistazo también a los vestuarios, que las duchas estén limpias, que la zona de taquillas sea cómoda, que disponga de enchufes...

- Si puedes pregunta a los clientes, pide opinión sobre los profesores, la frecuencia con la que reparan las máquinas, el ambiente...

- Estudia el precio. Una vez sepas lo que quieres, busca el precio que se ajuste a ello. Si no quieres más que unas cuantas máquinas, te basta con un día en el que alguien te haga una tabla, una ducha básica (en la que puede que no haya ni puerta) y una taquilla para dejar tus cosas, busca un modelo low cost, no deberías pagar mucho más de 20 euros. Si te va más un modelo más exclusivo, con muchas clases, una atención personalizada y unos vestuarios más privados y menos masificados, seguramente el precio no baje de 40 euros al mes.

Recuerda que de cara a cumplir con tu propósito es importante que te fijes metas realistas. Poco a poco. Empieza con un reto sencillo: por ejemplo ir solo un día a la semana y hacer 20 minutos de bici, cuando lo hayas conseguido date una palmadita en la espalda y pasa a la siguiente fase, quizás... ¿20 minutos y una sesión de abdominales?

 

 

 

 

 

 

 

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