La Calle Vaya Gente Tiempos de hoy

 

 
   

 Nº 1275. 4 de enero de 2019

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¡Vaya gente! / Mara del Prado

El Rey ‘perdona’ a la infanta Cristina

La hermana de Felipe VI ha vuelto a pasar la Navidad en Zarzuela después de cinco años. / EUROPA PRESS

Confirmado. Cristina de Borbón ha pasado la Nochebuena y la Navidad en la Zarzuela. Después de cinco años apartada de la vida palaciega, los años que ha durado la investigación y juicio a su marido por la comisión de varios delitos de corrupción que a ella rozaron de soslayo –fue condenada por el Tribunal Supremo a pagar una multa como partícipe a título lucrativo en el delito de malversación y fraude de su marido–, la hija pródiga ha vuelto a casa. Ella y sus cuatro hijos, que durante todo este tiempo han pagado un alto precio por los errores de sus mayores.

Pero antes de viajar a Madrid, la hermana y los sobrinos de Felipe VI visitaron, “al parecer”, dice Hola, a Iñaki Urdangarin. Por espacio de 45 minutos, contó con la compañía de su mujer y sus hijos. Paradojas de la vida, su estancia entre rejas en la cárcel de Brieva (Ávila) había liberado a su familia, que tras encontrarse con el reo pusieron rumbo a la capital para vivir la magia de unas fechas tan señaladas mientras que el condenado quedaba reconfortado por la visita y por las pequeñas concesiones que la prisión iba a tener con él; la autorización de una bicicleta estática para uso terapéutico, tal y como el exduque había solicitado, y un menú especial. Según cuenta la revista, en Nochebuena cenó langostinos, entremeses, cordero y turrón. Al día siguiente desayunó chocolate con churros y la comida navideña consistió en consomé, entrecot y dulces típicos de estas fechas.

El menú en Palacio no se conoce, pero sí se sabe que lo pasaron “muy bien”. Se lo dijo a Europa Press la infanta Margarita, que asistió a la comida en Zarzuela como el resto de miembros de la familia confirmando la presencia de su sobrina.

Después Cristina de Borbón, acompañada por Juan Valentín, Pablo, Miguel e Irene, puso rumbo a Vitoria para despedir el año. Allí le esperaba, como han hecho todos estos años de destierro y ostracismo, la familia Urdangarin, la que ha arropado a la hermana e hija de rey durante los peores años de su vida. “Con ellos toma las uvas y recibe 2019, un año decisivo en el que podría estar planteándose volver a vivir en España”, dice Semana.

La infanta de momento se ha conformado con el reencuentro, especialmente con sus hijos mayores Juan y Pablo que este año se han independizado para vivir el primero en Inglaterra, donde estudia, y el segundo en Hannover (Alemania), donde juega al baloncesto. Pero el gesto del Rey, que ha levantado el veto a su hermana ahora que ha dejado de representar un problema para la Monarquía, le permite plantearse el regreso para empezar, otra vez, una nueva vida.

 

 

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