Opinion Aguilar Tiempos de hoy

 

 
   

 Nº 1275. 4 de enero de 2019

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Torra saca lo peor de cada uno

Discutían si eran galgos o podencos y apareció Vox, con expectativas de ser decisiva. Así que Torra está logrando sacar de cada uno lo peor de sí mismo. A cambio de no tener independencia convierte a Vox en protagonista


“A cada sastre, su especialidad y a Benítez, los uniformes”, era un lema publicitario reiterado en Radio Madrid hace algunas décadas. Tenía un cierto valor pedagógico porque incitaba a discernir y a reconocer los méritos diferentes de cada sastrería. En esa línea, al tantas veces, y con tanta razón, denostado president de la Generalitat, Joaquim Torra, habrá que reconocerle la destreza inversa a la del poeta Pedro Salinas, quien en La voz a ti debida decía a su amada “quiero sacar de ti, tu mejor tú”. Porque Torra está logrando sacar de cada uno de nosotros nuestro peor yo.

No era tarea fácil. Los españoles, catalanes incluidos, parecíamos refractarios a la extrema derecha, más o menos tiznada de populismo, pero a base de apretar ahí está Vox, recuperando las esencias del ‘menendezpelayismo’, que se compendian en el epílogo a la Historia de los heterodoxos españoles de don Marcelino, aparecida en 1880: «España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas. A este término vamos caminando, más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea».

Pero, sigamos el itinerario porque nada ha surgido en el vacío del laboratorio. El 18 de julio de 1936 hubo una sublevación militar, alentada y apoyada por los menendezpelayistas contra la II República, que había llegado el 14 de abril de 1931 con ánimo de superar los obstáculos tradicionales, de redimirnos de la pesada condición de martillo pilón de los herejes y que intentaba abrir un horizonte de pluralismo. La revolución de octubre de 1934 y la proclamación del Estat catalá echaron su cuarto a espadas para ambientar el golpe que acabó estallando y que derivó en guerra civil de tres años hasta el 1º de abril del 39. No hubo paz, ni piedad, ni perdón, sino represalias con fusilamientos y prisión para los vencidos. Esa victoria rencorosa, sin generosidad, siguió su curso hasta la muerte del dictador, quien todavía el 27 de septiembre de 1975, dos meses antes de ser desenchufado por el yernísimo, dio el enterado a cinco penas de muerte ejecutadas por los pelotones en el paredón. Contra pronóstico, los españoles, en vez de comportarse como apasionados ribereños del Mediterráneo, lo hicieron con la frialdad de los ribereños del Báltico. Cundió la concordia, tuvimos reconciliación, se inauguró la paz y amaneció la buena voluntad, plasmada en una Constitución de todos y para todos: libertad, amnistía y Estatut de autonomía.

Y entonces, llegó Artur Mas y, después, Carles Puigdemont, y mandó parar, sembraron el antagonismo, se vistieron de supremacistas, rompieron todas las normas del Parlament, intentaron un referéndum por las bravas, lanzaron su declaración unilateral de independencia, se propusieron pasar por encima de la mitad de la población que tenían encomendada. Dejaron la calle en manos de los CDR arengados desde el balcón por la autoridad para que apretaran. Pensaban que serían capaces de crear el vértigo en los inermes, dejándoles ante la alternativa de resignarse y congraciarse con los señores de la calle para dejar a salvo su integridad o intentar la réplica creando sus propios CDR para disputar a cara de perro el control del territorio. Discutían si eran galgos o podencos y apareció Vox, con expectativas de ser decisiva. Así que Torra está logrando sacar de cada uno lo peor de sí mismo. A cambio de no tener independencia convierte a Vox en protagonista. Atentos.


 

 

Firma:

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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