Opinion Aguilar Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1282. 22 de febrero de 2019

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Periodismo como forma de resistencia



Se impone reflexionar sobre el proceso que ha llevado a los periodistas a dar el triste espectáculo de convertirse en un equipo de trabajadores en cadena

Ahora que la resistencia va de manual –véase el libro al alimón de Pedro Sánchez e Irene Lozano–, acaba de aparecer La mirada lúcida de Albert Lladó (Nuevos Cuadernos Anagrama. Barcelona, 2019) donde se aclara que el periodismo es una forma de resistencia y se recurre a Albert Camus para concluir que ha de procurar la lucidez para desactivar “los mecanismos del odio, de la ira y del culto a la fatalidad”. Todo un programa de urgente adopción en las vísperas de las campañas para las elecciones generales del 28 de Abril y de las municipales, autonómicas y europeas del 26 de Mayo. Porque el insulto y la infamia en la competición política han alcanzado niveles tóxicos inaceptables y nos tienen advertidos los farmacéuticos que no hay venenos, sólo dosis venenosas para su ingesta, que varían según se trate del cianuro o del huevo frito.

Escribe nuestro autor que en las redacciones de los periódicos el capataz que pide más productividad es el supuesto experto en SEO (Search Engine Optimization, por decirlo en castellano), que se ocupa del posicionamiento en buscadores y exige a los redactores que fabriquen piezas (así han pasado a llamarse las noticias, reportajes, críticas o columnas) que, traten de lo que traten, contengan en todo caso las palabras clave y las etiquetas adecuadas que las hagan susceptibles de ser más solicitadas en ese momento. Por eso, sostiene, que el culto al dios tag (el target o público definido al que pretende dirigirse la pieza)se ha convertido en una religión sin posibilidad de apostasía. De modo que ni la creciente precariedad laboral ni la transformación que ha supuesto el entorno digital deberían servir como excusa válida para resignarse a la mecanización del oficio periodístico que es inherentemente creativo.

Se impone reflexionar sobre el proceso que ha llevado a los periodistas a dar el triste espectáculo de convertirse en un equipo de trabajadores en cadena. Averigüemos por qué el periodista, que debería estar haciendo preguntas y lanzando hipótesis de conocimiento, se ha conformado con el gesto dócil y redundante y la actitud de sumisión y en qué momento se les ha dejado de llamar a los redactores con ese apelativo para bautizarles como gestores de contenido. Puntualiza Lladó que hemos confundido la actualidad con la tendencia y que eso ha hecho que nuestra mirada se haya convertido en una mirada pasiva, reaccionaria, sólo capaz de reaccionar a acciones de otros. Siendo así que la actualidad demanda una mirada activadora.

El periodismo debe atender a todo lo que ha quedado fuera del relato oficial, de las notas de las oficinas de prensa, que buscan maquillar la imagen para presentar el perfil más favorable. Es decir, que le corresponde derrumbar el culto a la fatalidad inevitable que Camus denunciaba. Un director de la BBC decía hace años: sabemos lo que quiere nuestra audiencia, por eso no se lo damos. En esa misma línea Albert Lladó reconoce que el ser humano es un animal curioso por naturaleza y que dependiendo del nivel de exigencia y de pluralidad de esa curiosidad, una sociedad es más o menos libre. Pero esa curiosidad basura que hemos fomentado desde los diarios, a base de titulares llamativos que no anuncian nada es lo que deberíamos comenzar a desobedecer. En resumen, decir que ofrecemos lo que los lectores quieren consumir es de una perversión insultante y de ahí a la pornografía hay sólo un paso. Y recordemos, antes de entrar en campaña que la básica igualdad natural entre todos produce una triple disensión motivada por la competencia, la desconfianza mutua y el afán de gloria. Vale.

 

 

 

Firma:

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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