Tribuna / Miguel Ángel Aguilar Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1286. 22  de marzo de 2019

- - --

 

 

Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

¡Salvad a los ‘mossos’!

EUROPA PRESS

Una sencilla inspección ocular el día 1 de octubre, los anteriores y los que siguieron serviría para desmentir de plano esa obediencia rendida de la que ahora blasona el mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero

El mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, hubiera podido rehusar su comparecencia como testigo el viernes día 15 de marzo en la vista oral del juicio que se sigue por el procés ante la Sala II del Supremo en el salón de plenos del Palacio de Justicia. Le hubiera bastado aducir que en relación con esos mismos hechos se encuentra encausado en la Audiencia Nacional. Pero su opción fue comparecer y responder a todas las preguntas que le fueron planteando las partes que habían solicitado que declarara como testigo.

Trapero fue muy cuidadoso con sus palabras por tres razones. La primera, para evitar autoinfligirse daños colaterales que agravaran su situación procesal en la causa que se le sigue en la Audiencia Nacional, como más arriba se ha mencionado. La segunda, para dificultar que progresara la acusación de rebelión a base de manifestaciones de rendida obediencia de los Mossos a la autoridad judicial. De manera que sus 18.000 efectivos armados dejaran de poder considerarse un instrumento disponible del poder ejecutivo de la Generalitat que, una vez desarmada, malamente podría encaminarse por la senda de la rebelión. La tercera, tiznada de corporativismo, pretendería preservar la continuidad de los Mossos en un momento en el que podrían estar en trance de extinción o de quedar adscritos a la dependencia del Ministerio del Interior.

Todos estos cuidados rigurosos, derivados de las razones aquí enumeradas, confluyeron para que el 15 de marzo el mayor se hiciera el bueno y el obediente más ejemplar a cuanto pudiera serle ordenado por la autoridad judicial, sin que aludiera a la percepción de conflicto alguno entre el exacto cumplimiento de las obligaciones contenidas en la Constitución al que venía obligado como funcionario público, las posiciones antagónicas en que se encontraban tanto la Conselleria de Interior como la Presidencia de la Generalitat y las órdenes dictadas por el juez competente y el Ministerio del Interior del Gobierno.

Porque a los integrantes de un cuerpo policial como los Mossosles es de aplicación por analogía lo prescrito en el artículo 34 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, según el cual “cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos que sean manifiestamente contrarios a las leyes o constituyan delito, en particular contra la Constitución, ningún militar estará obligado a obedecerlas; en todo caso asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión”. Un principio que viene a traducir el criterio surgido a partir de los juicios de Nürenberg, donde se puso fin a que nadie pudiera invocar la obediencia debida para quedar exento de culpabilidad.

El testimonio prestado por Trapero tuvo algo de regodeo cuando abundó en referencias al plan meticuloso que tenía diseñado la cúpula de los Mossospara detener al ‘president’ y a los ‘consellers’ si así les hubiera sido indicado por la autoridad judicial a la que habían advertido a este respecto. Una sencilla inspección ocular el día 1 de octubre, los anteriores y los que siguieron serviría para desmentir de plano esa obediencia rendida de la que ahora blasona. La prueba, si hiciera falta alguna más, sería la fuga a Bruselas de Carles Puigdemont auxiliado por los Mossos, a quienes el mayor se abstuvo de expedientar y sancionar como correspondía. Pero entre la comicidad y la épica, Trapero centró el momento Trafalgar cuando Puigdemont dijo a los Mossos, como Nelson antes de la batalla, “hagan lo que tengan que hacer”.

Como escribe Stanislaw Jerzy Lec en sus Pensamientos despeinados (Ediciones Península, Barcelona), no basta dar cacao a las vacas para ordeñar chocolate, ni tampoco resulta posible la operación de ordeñar al chivo expiatorio. 

 

………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Colaboradores

-

José García
Abad

.
Miguel Ángel
Aguilar
-
Inmaculada
Sánchez
-
Cristina
Narbona

-

Belén
Hoyo

-

Idoia
Villanueva

-
Sergio
del Campo

-

Carles
Campuzano

-
Cristina
Antoñanzas
-
Elena
Blasco
-
Miguel Ángel
Paniagua

.

Bruno
Estrada

.
José Antonio
Pérez Tapias

-

José Luis
Centella

-
Joan
Navarro
-
José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

.

Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

-
Mauro
Armiño

.

Pere
Navarro

.

Julius
G. Castle

-
Carmen
Calvo
-
Joan
Tardà

-

Ignacio
Aguado

-
Julio Rodríguez
Fernández
-
Pablo
Bustinduy

.

Jesús
Lizcano

   

 

 

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

-

-

-