Crónicas marxianas / Julius G. Castle Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1286. 22  de marzo de 2019

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Crónicas marxianas / Julius G. Castle   

Cayetana, Marcos y Pepu

EUROPA PRESS

“Me huelo que, aunque no habla catalán ni siquiera en la intimidad, han sido decisivas las siglas de su nombre y apellidos: CAT. Y que un Casado nombre a una divorciada es sello de feminismo”

Tengo un amigo asesor de imagen —más bien lo ha sido—. La primera vez que oí la existencia de esa profesión, la relacioné con exposiciones de arte sacro, catalogación de tesoros eclesiásticos o verificación de apariciones de la Virgen. Mi amigo no tardó en instruirme.  

—No vivo de la iconografía religiosa —me confió en plena Transición—, sino de inventar siglas ilusorias basadas en técnicas del marketing de consumo. Lo esencial es que la palabra “democracia” figure, con variantes, en el nombre del nuevo partido. Siempre dentro del espectro del centro y centroderecha.

No sólo se dedicaba a crear nomenclaturas. El color de los vestidos, trajes y corbatas de los dirigentes, o sus efusiones y apretones de manos en público, formaban parte de las técnicas escenográficas.

Cuarenta años después su balance es agridulce: triunfó con Unión de Centro Democrático (UCD), se la pegó con el Partido Reformista Democrático (PRD) y disfrutó un efímero éxtasis con Unión Progreso y Democracia (UPyD).

No es casual que las formaciones posteriormente insertadas en la zona tibia de la partitocracia huyan de palabra tan apestada. Lógico, si consideramos que democracia viene del griego y significa el poder del pueblo. Desde Atenas, la plebe ha estado siempre a verlas venir.

—También se han devaluado los baños de masas —se lamenta—. Ya no se besa y achucha como antaño a niños, mujeres y ancianos. Cualquier contacto físico entre gobernantes y gobernados está mal visto por organizaciones reivindicativas. Sus denuncias van desde el acoso genérico a perversiones concretas como pedofilia y gerontofilia.

Charlamos de móvil a móvil con pésima cobertura. Desde hace años, sobrevive  con su modesta pensión de juguete roto en un pueblo deshabitado de la España profunda. No le llega para pagar ADSL o fibra óptica.

He llamado yo y no tengo tarifa plana. Le urjo a que me dé las claves sobre tres figuras mediáticas en la actual campaña de PP, Ciudadanos y PSOE. Sus argumentos:

—A Cayetana Álvarez de Toledo (y Peralta-Ramos), la dama fuerte con aspecto frágil, ha encomendado el Partido Popular que fustigue al separatismo barcelonés. Ella no basa sus capacidades en dominar tres idiomas, ser marquesa con nombre de duquesa, o haberse educado en universidades de élite. Un simple tuit la convirtió en azote del ultraizquierdismo vestimentario. Recuerda: transcurría la cabalgata de Reyes, edición 2016, y su hijita lloraba al descubrir la falacia Gaspar —no diré más por si te lee algún niño.  

Remató Cayetana el mensaje con una frase trending topic: "No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”. Me huelo que, aunque no habla catalán ni siquiera en la intimidad, han sido decisivas las siglas de su nombre y apellidos: CAT. Y que un Casado nombre a una divorciada es sello de feminismo.

—A Marcos de Quinto, le avala tanto la gestión en Coca-Cola como en Telepizza, estandartes de la invencible dieta hipercalórica. ¿Quién no ha disfrutado pizza & coke, aunque lo niegue rotundamente? Su tenacidad es patente: ha logrado convencer a Rivera para ir de segundo, y no de quinto, en la candidatura por Madrid. Sin desdeñar que no hay quinto malo. O sea, la magia de los números ordinales. ¡Ah!, Fanta naranja es un copyright de Coca-Cola

—Por último, Pepu Hernández, aspirante incierto a la alcaldía madrileña. La clave, haber jugado y entrenado en el Estudiantes de baloncesto, donde también militó Pedro Sánchez. El sudor en la cancha y la ducha en el vestuario son vínculos imperecederos. ¿Que vivieron épocas distintas? La explicación psicoanalítica es definitiva: les ata una relación paternofilial pasada por el aro.

 

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
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Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

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Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández

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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

   

 

Firma

Escritor y periodista incorrecto. A pesar de lo que indica mi foto, soy muy joven. Nací con la primera crónica marxiana el 9 de septiembre de 2013, como alter ego de otro tipo bastante más serio que yo.  Considero que el humor te ayuda a sobrellevar la vida y, sobre todo, la política y la economía que nos venden quienes deciden por nosotros.

Como JG Castle he publicado un eBook en Amazon con título  expresivo: Elogio de la corrupción (la corrupción es buena, pero está mal repartida). Por un módico precio contiene otro ensayo de regalo: Guía para arruinarse. Creo que no hace falta decir más.

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