Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1291. 26  de abril   de 2019

- - --

 

 

Tribuna / José Luis Centella

Primeras conclusiones
de las elecciones del 28-A

EUROPA PRESS

Pedro Sánchez se pasó la campaña tirando de manual y sin responder realmente si renunciaba a buscar un acuerdo final con Ciudadanos, mientras Rivera aireaba sus proclamas de que nunca pactaría con el PSOE. Ahora ustedes ya conocen el resultado final de para qué les ha servido todo ello

Resulta obligado escribir del 28-A, aunque sólo sea por el ‘síndrome de Estocolmo’ soportado tras meses de precampaña y campaña que, no se fíen, aún no ha terminado. Dependiendo de cuando lean este texto, puede que ustedes ya conozcan los resultados de estas elecciones generales, lo que no está a mi alcance en este momento, mientras lo escribo por adelantado. No obstante, después de esos debates televisivos que nos vendieron como ‘decisivos’, y que luego no lo han sido tanto, y de las múltiples encuestas realizadas con ‘técnicas infalibles’, pero también con la coartada para justificar sus fallos de que ‘había mucho voto oculto’, creo que a estas alturas se pueden sacar algunas conclusiones.

En buena medida no se ha consolidado el tradicional ‘voto útil’, tan querido y deseado por los partidos mayoritarios, también en esta campaña, porque los escaños ya no se disputan entre el primer y segundo partido, sino entre el tercero y cuarto o entre el cuarto y el quinto. Por tanto, apareció en escena la centralidad de las expectativas de cada partido y su capacidad de movilización de su potencial base social.

Vimos algo parecido en las pasadas elecciones andaluzas, de manera que frente a quienes titularon el 3 de diciembre ‘Andalucía vota a la derecha’, el verdadero titular debió ser ‘La izquierda andaluza se quedó en su casa y permitió el triunfo de la derecha’. De ahí que buena parte de las campañas de Unidas Podemos y del PSOE se centraran en el reto conseguido de forma desigual, seguro, de movilizar al mayor número de votantes que estaban indecisos o pensaban no hacerlo.

Otra de las enseñanzas de una campaña electoral que comenzó al día siguiente de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa –y sin miedo a que lo acusen a uno de arrimar el ascua a su sardina– es que la única fuerza que pensó más en clave de interés general que en el electoral fue Unidas Podemos. Se era muy consciente de que llegando a acuerdos y facilitando la aprobación de importantes medidas sociales se alimentaba la remontada de Sánchez, pero también de que no se podía dejar pasar la oportunidad de un Gobierno que necesitaba los votos de una formación realmente de izquierdas para alcanzar avances sociales a los que, de otra manera, y a la historia nos remitimos, los socialistas siempre se habían negado y pueden volver a hacerlo en el futuro.

Dicho esto, también se han sentado las bases para, en cuanto vuelva a ser posible, constituir una mayoría en torno a propuestas socialmente avanzadas y que desarrolle los compromisos que quedaron plasmados en el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el anterior grupo parlamentario de Unidos Podemos para los Presupuestos Generales de 2019, que PP y Ciudadanos derrotaron en el Congreso de los Diputados con la ayuda de las formaciones independentistas catalanas.

Pedro Sánchez se pasó la campaña tirando de manual y sin responder realmente si renunciaba a buscar un acuerdo final con Ciudadanos, mientras Rivera aireaba sus proclamas de que nunca pactaría con el PSOE. Ahora ustedes ya conocen el resultado final de para qué les ha servido todo ello.

A partir de ahora empieza la negociación para alcanzar acuerdos de gobernabilidad. Sea como fuere, espero que de verdad haya llegado la hora de aplicar en las formas y en los tiempos los compromisos adquiridos. Para ello, hay que pedir que no se mire hacia la Unión Europea, ni hacia los intereses particulares de la banca o de las grandes empresas, sino a los de los millones de personas que exigen respuestas a sus problemas reales, que son muchos y complicados. Eso sí, la campaña sigue.

 

………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Colaboradores

-

José García
Abad

.
Miguel Ángel
Aguilar
-
Inmaculada
Sánchez
-
Cristina
Narbona

-

Belén
Hoyo

-

Idoia
Villanueva

-
Sergio
del Campo

-

Carles
Campuzano

-
Cristina
Antoñanzas
-
Elena
Blasco
-
Miguel Ángel
Paniagua

.

Bruno
Estrada

.
José Antonio
Pérez Tapias

-

José Luis
Centella

-
Joan
Navarro
-
José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

.

Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

-
Mauro
Armiño

.

Pere
Navarro

.

Julius
G. Castle

-
Carmen
Calvo
-
Joan
Tardà

-

Ignacio
Aguado

-
Julio Rodríguez
Fernández
-
Pablo
Bustinduy

.

Jesús
Lizcano

   

 

Firma:

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

-

-

-