Tiempos de hoy

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 Nº 1298. 14 de junio de 2019

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Carlos Berzosa

La Economía desde mi Observatorio / Carlos Berzosa

 

Mi adiós a la docencia universitaria

Gráfica la PobrezaEUROPA PRESS

A pesar de los cambios y avances logrados, permanecen el hambre, la pobreza y la desigualdad, a lo que hay que añadir los efectos negativos que está teniendo el cambio climático y el deterioro ecológico sufrido como consecuencia de un modelo que se basa en el fetichismo del crecimiento y en el fundamentalismo de mercado


El martes día 18 doy mi última clase como profesor universitario. Me jubilé a los 70 años y he cumplido ya tres años como profesor emérito. Ya no puedo seguir más, pues ése es el máximo que permite la Universidad Complutense. No me voy con nostalgia ni pena, sino que me voy contento y satisfecho por la labor cumplida. Con ganas ya de descansar de esta labor que permite muchas alegrías pero que también es una tarea ardua, cansada e intensa en el trabajo.

En los 45 años con dedicación a tiempo completo a la universidad han cambiado muchas cosas. Por lo que concierne a la docencia, he impartido diferentes asignaturas siempre dentro del área de estructura económica mundial. La enseñanza ha tenido que irse adecuando a los cambios y transformaciones sufridos por la economía mundial en estos años. Así que las materias que comencé a impartir poco tienen que ver con lo que se da en la actualidad. Todo esto ha llevado consigo un estudio constante para estar al día de los nuevos  acontecimientos.

El método de análisis se ha basado en el enfoque estructural heredado de José Luis Sampedro,  esto es, una visión sustentada en la totalidad e  interdependencia entre las  diferentes partes que componen el objeto de estudio. Además de englobar el análisis cuantitativo y el cualitativo. Frente a la visión atomista, el planteamiento global e interdependiente, y frente al análisis solamente cuantitativo, y sin desdeñar éste ni mucho menos, el análisis de las relaciones sociales. Este acotamiento del objeto de estudio es más amplio que el que ofrece la teoría económica convencional y se ha sustentado además en grandes teóricos de la economía como los clásicos Marx, Keynes, Kalecki, Schumpeter, y las contribuciones más modernas del pensamiento heterodoxo.

Tener un método para analizar la economía mundial es básico para no perderse en descripciones, en una sucesión de datos y en la evolución sin más de la coyuntura. Las estructuras tienen una permanencia en el tiempo pero también se modifican. Por tanto, la puesta al día no solamente consiste en explicar las últimas evoluciones en Bolsa y caer en la economía del sube y baja, sino en una visión de las tendencias dentro de la larga duración, y cuya realidad  se transforma y cambia con el transcurrir de los hechos.

Si nos situamos en la década de los setenta y observamos los cambios más significativos y relevantes habidos hasta ahora tomamos conciencia de lo mucho que se ha modificado el orden económico internacional. La crisis de los setenta supuso el final del sistema monetario internacional creado en Bretton Woods y el paso del keynesianismo como paradigma dominante al neoliberalismo. A partir de ahí, la aparición de una nueva fase sustentada en la globalización neoliberal hegemonizada por las finanzas y los cambios en la división internacional del trabajo con la irrupción en el mercado mundial de los Nuevos Países Industriales y posteriormente de los Brics, con lo que ello supone en la creciente heterogeneidad del mundo subdesarrollado, así como el derrumbe del socialismo real que se inicia con la caída del Muro de Berlín, que ha tenido unas repercusiones en la política y economía internacional decisivas.  Por último, la crisis que se inició en 2007 y que desembocó en la Gran Recesión.

No obstante, a pesar de los cambios y avances logrados, permanecen el hambre, la pobreza y la desigualdad, a lo que hay que añadir los efectos negativos que está teniendo el cambio climático y el deterioro ecológico sufrido como consecuencia de un modelo que se basa en el fetichismo del crecimiento y en el fundamentalismo de mercado. Esto último me hace irme con un sabor agridulce por la insatisfacción que siento con el orden actual y con la economía convencional.

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Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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