Opinión José Luis Centella Tiempos de hoy

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 Nº 1299. 21 de junio de 2019

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Opinión José Luis CentellaTribuna / José Luis Centella

La disyuntiva medioambiental
y el peligroso negacionismo
de la derecha española

Congreso de los diputadosEuropa Press

Nuestra preocupación está más que justificada cuando vemos que la primera iniciativa que toma el nuevo gobierno municipal de la derecha de Madrid es aplastar Madrid Central y sus demostrados logros para controlar la contaminación en el centro de la capital

La Humanidad, es decir, todas y cada una de las personas que vivimos en cualquier lugar del planeta, nos encontramos ante una disyuntiva sin parangón con cualquier otra situación crítica que se haya vivido a lo largo de la historia. La extrema gravedad de la situación estriba en que ya no cabe la inhibición. No decidirse significa, a efectos prácticos, escoger la peor de las opciones, ésa que llevara a una catástrofe para la especie humana y las conquistas de la civilización desarrolladas durante siglos.

Detener el proceso de deterioro medioambiental, social, cultural y de valores, parar la destrucción de los recursos naturales, impedir el atentado creciente a la biodiversidad antes de que lleguemos al punto de imposible retorno exige un esfuerzo colectivo que debe estar impulsado por unos parámetros económicos, sociales, éticos y de concepción de la vida distintos, que hagan posible la plenitud de los Derechos Humanos para las futuras generaciones y la defensa de los derechos del planeta Tierra que nos sustenta.

Se ha configurado una realidad en la que una especie, la humana, posee la capacidad de destruir completamente el orden medioambiental y ecológico que ha hecho posible la vida en la Tierra, primado todo ello por intereses económicos o planteamientos ideológicos por encima de la defensa del medio ambiente. De ahí que haya que denunciar que quienes hacen bandera ideológica de la negación del cambio climático o del peligro que suponer no poner control a la contaminación, por ejemplo, en las grandes ciudades, son unos irresponsables que nos ponen en peligro.

Dicho esto, surge la pregunta de si somos alarmistas y exageramos quienes denunciamos las agresiones al medio ambiente desde la justificación de un desarrollismo sin límites. Nada más lejos de la realidad. Esta reflexión queda más que justificada cuando vemos que la primera iniciativa que toma el nuevo gobierno municipal de la derecha de Madrid es aplastar Madrid Central y sus demostrados logros para controlar la contaminación en el centro de la capital.

Si nadie lo remedia, la realidad es que difícilmente podrán cumplirse las exigencias de la Unión Europea para reducir los problemas medioambientales sin la existencia de zonas restringidas al tráfico, como han advertido desde Bruselas el vicepresidente Marios Sefcovic y el comisario de Energía y Acción Climática, el español del PP Miguel Arias Cañete, al presentar las evaluaciones de la Comisión Europea a los planes nacionales para lograr los objetivos contra el cambio climático.

En concreto, y en relación a Madrid Central y a su desmantelamiento práctico anunciado a bombo y platillo por el nuevo gobierno municipal que capitanea el PP, acompañado por Ciudadanos y la extrema derecha de Vox, ha sido el propio Arias Cañete, militante de ese mismo PP, quien avisó que “analizaremos las políticas cuando se materialicen”, advirtiendo de que “si las ciudades no respetan (y la Comisión ya manifestó que Madrid estaba en la lista antes de que Madrid Central se aplicara), el comisario Karmenu Vella como responsable europeo de Medio Ambiente tomará medidas”.

Ante las graves consecuencias medioambientales y económicas que acarreará su supresión definitiva por PP-Cs-Vox es necesario que el Gobierno del Estado se plantee establecer algún marco general para la creación de zonas de bajas emisiones en los municipios de cierta dimensión en España.

Las consecuencias de que la derecha española se sitúe en la parte más extrema y negacionista de toda Europa tiene sus consecuencias prácticas en estas decisiones que ponen en evidencia la necesidad de constituir en el Congreso una mayoría de progreso que sitúe la defensa de la vida en todas sus circunstancias en el centro de la acción de gobierno.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

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Sergi
Miquel

 

 

 

Firma

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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