Opinión García Abad Tiempos de hoy

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 Nº 1299. 21 de junio de 2019

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Jo´se García AbadSin Maldad / José García Abad

Pedro Sánchez, el equilibrista,
tiene una red: nuevas elecciones

Pedro SánchezEuropa Press

Sánchez ni siquiera puede acercarse a un Albert Rivera que lo tacha de traidor para pedirle una abstención patriótica. El último recurso, tirarse a la red, que en este caso sería la convocatoria de nuevas elecciones, una opción que ningún otro partido desea

Manuel Conthe, quien entre otras entidades presidió la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), se refería en un artículo publicado en ‘Expansión’ a mi libro ‘El Maquiavelo de León’ indicando que el verdadero Maquiavelo, esta vez de Madrid, es Pedro Sánchez.

No tengo dificultad en admitir que Sánchez tiene algo de Maquiavelo, lo que no considero un desdoro, pues el Maquiavelo florentino fue un patriota perspicaz, como también es Sánchez. Sin embargo, sostengo que se ajusta mejor a la personalidad de nuestro presidente en funciones el calificativo de equilibrista, demostrado sobradamente,  que no es mala virtud en estos tiempos.

Un equilibrismo en el que también se lució Mariano Rajoy. Con la diferencia de que el gallego practicaba el equilibrio en términos tancredistas, o sea, el equilibrio inmóvil, incluso el quietismo, inspirado por Miguel de Molinos, condenado por la Iglesia en el siglo XVII. Al menos en lo que se refiere al gran problema nacional: Cataluña, ante el que Sánchez reacciona moviéndose.


Podemos, que denunciaba la casta, quiere un ministerio aunque sea de Marina

En el “resto de España”, el nuevo presidente en funciones, intenta alcanzar un difícil acuerdo con Pablo Iglesias para que éste admita alguna fórmula de cooperación que excluya la coalición propiamente dicha. Se comprende, hasta cierto punto, la actitud de Iglesias, que no puede admitir ante su parroquia que no pueda ser Gobierno ni oposición.

Digo “hasta cierto punto”, pues rechina un tanto que un partido que había sido movimiento de indignados que denunciaba la casta y que señalaba que la dialéctica izquierda/derecha había sido superada por el enfrentamiento entre los de arriba y los de abajo, se empeñe en conseguir carteras ministeriales, aunque sea de Marina. O al menos que le proporcione la de Sanidad a Irene Montero. Sánchez sabe que, necesitando el apoyo de Unidas Podemos, no suma con este partido para gobernar y está convencido de que su presencia en el Consejo de Ministros le restaría los apoyos necesarios para la investidura.

La solución natural, un acuerdo con Ciudadanos, parece imposible
Su difícil equilibrismo se ha manifestado de manera dramática en Navarra, donde ha apoyado un gobierno del PSC con la implícita colaboración con Bildu, lo que daría armas al adversario pero que le permite contar con los seis votos del Partido Nacionalista Vasco.

La solución natural, que prosperaría en otros países europeos, tal como apuntaba Manuel Valls en una entrevista en la SER, sería un acuerdo con Ciudadanos, otrora liberal, con quien Sánchez ya había enhebrado un acuerdo de investidura que intentó extender a Podemos. Esta opción ‘natural’  tiene el pequeño inconveniente de ser imposible. Sánchez ni siquiera puede acercarse a un Albert Rivera que lo tacha de traidor para pedirle una abstención patriótica.

Cuando un equilibrista se encuentra en situación desesperada sólo le queda el último recurso: tirarse a la red, que en este caso sería la convocatoria de nuevas elecciones, una opción que ningún otro partido desea. Y mucho menos Unidas Podemos que, según señalan las encuestas, caería en lo que en el pasado representó Izquierda Unida que, en sus mejores momentos, los de Julio Anguita, no consiguió más que 21 diputados. Parece que la convocatoria de elecciones es la opción por la que en estos momentos se inclina Pedro Sánchez, lo que no está exento de riesgos.

No es seguro que en estos momentos Sánchez se beneficiara de los buenos resultados obtenidos el pasado 28 de abril, que movilizó a muchos votantes potenciales del PSOE temerosos de lo que parecía una irrupción brutal de Vox. Me da la impresión de que este miedo se ha diluido un tanto tras obtener este partido unos resultados inquietantes, pero peores de lo temido, y cuando este partido maniobra para que no se le asimile a las ultraderechas europeas en cuyo grupo se ha negado a inscribirse.

Sin embargo, Sánchez podría beneficiarse del deseo ciudadano de primar al que ganó en las nacionales, locales y europeas en aras de la estabilidad deseada. El largo tiempo que lleva Sánchez de presidente en funciones le ha proporcionado la imagen de hombre de Estado que estaba muy lejos de obtener en la oposición.

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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