Opinión Benitez de Lugo Tiempos de hoy

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 Nº 1300. 28 de junio de 2019

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Benitez de LugoLa Quincena Judicial / José Mariano Benítez de Lugo

Dudas en el Tribunal Supremo


F.MORENO

El Tribunal Supremo tiene el privilegio y la carga de poder decir la última palabra en España, y entendemos que debe soportarla sin acudir a respetables pero foráneos criterios

T enemos noticias por los medios de comunicación de que nuestro Tribunal Supremo se va a dirigir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo (no confundir con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo), preguntándole por el alcance de la inmunidad de los eurodiputados, a efectos de su incidencia en el posible permiso a Oriol Junqueras para salir de la cárcel para recoger su acta, y si recibida ésta, y jurada o prometida la Constitución, entonces adquiriría la inmunidad. Y ello nos provoca las tres siguientes reflexiones:
En primer lugar, resulta singular y un tanto anómalo que un Tribunal de Justicia se dirija a otro (superior), preguntándole cómo debe aplicar una norma y la consecuencia de una determinada actuación suya, y ello llega a su máximo nivel tratándose de que quien consulta es nuestro más alto Tribunal de Justicia. Y procede citar a este respecto el casi desconocido art. 12.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que prohíbe textualmente que cualquier Tribunal dé “instrucciones sobre la interpretación del Ordenamiento Jurídico”, que es en definitiva lo que se pediría al Tribunal Europeo por nuestro Tribunal Supremo. Y si esta prohibición se predica de “arriba a abajo”, otro tanto cabe decir de “abajo a arriba”, pues no es imaginable que un Juez de 1ª Instancia o una Audiencia Provincial consulte a sus respectivos Tribunales Superiores cuál debe ser la interpretación de una norma.

En segundo lugar, la eventual pregunta por el Tribunal Supremo al Tribunal Europeo muestra por un lado las dudas de aquél sobre la interpretación de una norma, y por otro, busca obtener la seguridad o certeza de que su futura interpretación no va a ser revocada por un Tribunal Europeo, en cuyo caso el prestigio de los señores Magistrados del Tribunal Supremo ciertamente se podía ver seriamente afectado; es un caso paradigmático de horror al error. Y nos viene a la memoria la política seguida por el expresidente americano Clinton: “Don’t ask” (no preguntes), porque como se decía en mis tiempos de la mili, “el que pregunta se queda de cuadra” (a cuidar los caballos)…, por preguntar.
Y, por último, y en el caso contemplado, hacer la pregunta por el Tribunal Supremo, ya sea por modestia profesional o por pánico escénico a la equivocación (para preservar la imagen) nos parece un tanto erróneo porque traslada la elaboración de un criterio jurídico –anticipadamente– a otro Tribunal Superior para tener la seguridad de la no revocación de la decisión adoptada.

Por todo ello creemos que a nuestro Tribunal Supremo no le quedaría mas remedio que, dada la oscuridad de la norma, actuar como tantas veces hace, como “legislador ocasional”, tal como decía de sí mismo el que fue presidente del Tribunal Supremo americano Holmes. Nuestro Alto Tribunal tiene el privilegio y la carga de poder decir la última palabra en España y entendemos debe soportarla sin acudir a respetables pero foráneos criterios. Recordemos la famosa frase de Horacio retomada por Kant: ”Sapere aude”, atrévete a pensar.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
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Estrada

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José Antonio
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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
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Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

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Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

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Sergi
Miquel

 

 

Firma

Es miembro del Colegio de Abogados de Madrid desde 1963 y Medalla de Honor de dicha institución concedida en 2016. Está en posesión de la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort por méritos a la Justicia y es presidente honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa y patrono de la Fundación Justicia y Paz.

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