Opinión García Abad Tiempos de hoy

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 Nº 1300. 28 de junio de 2019

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José García AbadSin Maldad / José García Abad

Ni Sánchez es Zapatero
ni Álvarez es Méndez

Reunión de Pablo Iglesias con los sindicatosEUROPA PRESS

Iglesias ha recurrido a los sindicatos como si fueran San Judas Tadeo, el santo de lo imposible, con resultados poco comprometidos. Los sindicalistas se han limitado a desear un Gobierno “progresista” en el que Unidas Podemos tuviera un papel importante, pero no entraron en lo del gobierno de coalición.

P ablo Iglesias se ha reunido el pasado lunes con Unai Sordo y Pepe Álvarez, los dirigentes respectivos de Comisiones Obreras y de UGT, para pedirles que apoyen el gobierno de coalición del PSOE con Podemos, a lo que Pedro Sánchez se resiste. Como se sabe, el presidente le ofrece a Iglesias cargos importantes aunque de segundo nivel. De ministros, ni siquiera de Marina. Nada es nada.

Sánchez e Iglesias se han reunido en numerosas ocasiones y hasta ahora ninguno ha cedido un ápice en sus posiciones. El dirigente de Unidas Podemos ha recurrido a los sindicatos como si fueran San Judas Tadeo, el santo que proporciona lo imposible, con resultados poco comprometidos, casi de simple cortesía.

Los dirigentes sindicales se han limitado a desear un Gobierno “progresista”, faltaría más, en el que Unidas Podemos tuviera un papel importante, pero no entraron en lo que pretendía Iglesias, la recomendación de que Sánchez inserte ministros podemitas en su gabinete.

Tal como afirmó Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, el sindicato al que se supone de inspiración comunista, que “el sindicato no está para determinar cómo se tiene que configurar un Gobierno”, en lo que el colega del sindicato considerado de inspiración socialista estuvo de acuerdo.

Ambos dirigentes se expresaron con claridad en pedir a Sánchez un programa de izquierdas que contemple la derogación de las reformas laborales –o sea, la de Rajoy pero también la de Zapatero– y la de pensiones del PP.

Optó por el ‘derecho a decidir’

Evidentemente, la relación del PSOE de Sánchez con UGT, el sindicato hermano, y con su secretario general, el astur-catalán Pepe Sánchez, es muy distinta y distante a la que mantenía José Luis Rodriguez Zapatero con la UGT de Cándido Mendez, quien no tomaba ninguna decisión sin el acuerdo de su amigo Cándido. Lo que no impidió que Zapatero congelara las pensiones y, presa del pánico, modificara el artículo 135 de la Constitución estableciendo un tope al gasto público que blindaba la estabilidad presupuestaria por encima de cualquier otra necesidad

Pepe Álvarez no es Cándido Méndez, su antecesor en la Secretaria General de UGT. José Álvarez, hasta ayer Josep María Álvarez, o Pep Álvarez, y el conjunto de la dirigencia de la UGT catalana que este hombre encabezó durante 25 años, más que Cándido, que ‘sólo’ ocupó el sillón de mando de la UGT de toda España durante 23, otro récord histórico, habían optado por el ‘derecho a decidir’, contra la firme posición del PSOE.

Cándido me explicó que los ugetistas catalanes se habían dejado arrastrar por un ‘tsunami’ irresistible que inicialmente había arrastrado a sus hermanos del PSC. No había nadie que se preciara en Cataluña, incluso los muy españolistas, que rechazara dicho supuesto derecho que se convirtió en un imperativo, tramposo ciertamente, de ciudadanía. “Después, añadía Méndez, cuando amainó el ‘tsunami’, los dirigentes de la UGT catalana no sabían cómo dar marcha atrás”.

Es justo señalar que ni Álvarez, “Pepe” para la gente de su organización, ni la mayor parte de los dirigentes de la misma son separatistas, aunque entienden que entre la militancia obrera hay de todo. Álvarez, compañero del metal, asturiano de origen que a los 19 años emigró a Cataluña, no es sospechoso al respecto aunque se ha indignado por el juego sucio de quienes le atribuían, entre otras maldades, la aviesa intención de romper la unidad de caja de la Seguridad Social. Pero como él mismo señala, la prueba de que no es separatista es que ha optado por la dirección de una organización tan española. Y añade que lo importante es que Cataluña encuentre un buen encaje en España.

No es como Cándido, tildado de verdadero vicepresidente de Zapatero

Las reformas que propugna Álvarez no pasan por una mayor autonomía del PSOE. No ha llegado al compromiso de Cándido, que era más militante socialista que sindicalista y que llegó a ser el verdadero vicepresidente económico de Zapatero, quien tenía que poner el ‘nihil obstat’ a las decisiones económicas del presidente. Sin embargo, se ha manifestado desde el primer momento con una nitidez que ni siquiera Cándido se había permitido en favor de un acuerdo de la izquierda, aunque el pasado lunes no aceptó la petición de Iglesias sobre el gobierno de coalición.

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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