Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se han decidido a rebajar las tensiones que están agitando el Ejecutivo. Como ya ha sucedido en otras ocasiones, serán ellos, personalmente, los que traten de resolver los conflictos surgidos entre los ministros, toda vez que han quedado inutilizados los foros de coordinación entre los socios que se habilitaron hace un año. Bajar el ruido mediático es el primer objetivo. Más difícil será cerrar un acuerdo en las grandes cuestiones que tiene abierto el Gobierno a corto plazo, especialmente en la Ley de Vivienda y la Ley Trans. De momento, hay tranquilidad en los dos socios, bajo la premisa de que no hay alternativa de gobierno posible. Pero el rearme de Vox y el desgaste que puede sufrir el Gobierno deja abiertas todas las posibilidades a medio plazo.
Se va a ir la reunión “en un contexto de acuerdo” y con intención de fijar para el Gobierno “un plan de trabajo más preciso”. Así se define desde el Ejecutivo los prolegómenos de la cita que la semana que viene van a mantener Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que se iba a celebrar esta semana pero que ha tenido que trasladarse por problemas de agenda del presidente. Sánchez no ha podido desatender una reunión extraordinaria y telemática del Consejo Europeo, celebrada el jueves, para analizar la evolución del proceso de vacunación, entre otras cuestiones.
Iglesias acude a la cita con voluntad de desenredar las cuestiones pendientes, sí, pero con voluntad también de poner “las luces largas”, de poner en común el horizonte político con dos años sin citas electorales
No es la primera vez que presidente y vicepresidente resuelven directamente, vis a vis, los conflictos que sus ministros no han sabido resolver. Pero ahora su intervención es más urgente que nunca. Por un lado, las negociaciones de textos como la Ley de Vivienda están totalmente atascadas, y por otro, el ruido mediático y las acusaciones mutuas de deslealtad están empezando a crear un ambiente irrespirable.
En la conversación, obviamente, se van a sentar las bases para que el Gobierno pueda gobernar “sin abrirnos las carnes”, explican desde la vicepresidencia segunda. Iglesias va a acudir a la cita con voluntad de desenredar las cuestiones pendientes, sí, pero con voluntad también de poner “las luces largas”, de poner en común el horizonte político que se presenta en los dos próximos años sin citas electorales.
Objetivo: 2023
Sánchez ha instado a Echenique y a Unidas Podemos a “seguir avanzando y trabajando” pero “reduciendo un poco los decibelios”
El propio presidente del Gobierno lo resumía esta misma semana en el Congreso, en respuesta al portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, cuando afirmaba que con “dos años por delante sin procesos electorales será más sencillo trabajar con algo más de tranquilidad y sosiego”. Sánchez instó a Echenique y a Unidas Podemos a “seguir avanzando y trabajando” pero “reduciendo un poco los decibelios”. Algo que no ha sucedido en los últimos días a cuenta de las manifestaciones por la encarcelación de Pablo Hasel y el ya famoso tuit de Echenique, que en la vicepresidencia segunda admiten que “se podía haber expresado mejor” y que ha servido a amplios sectores mediáticos, a derecha e izquierda, para sostener que Unidas Podemos ampara los disturbios y la violencia que se ha visto en la calle.
La prioridad es adaptar la labor del Gobierno a un escenario nuevo en el que la vacunación coge velocidad de crucero y hasta el PP se aviene a desbloquear las instituciones del Estado porque ya no hay ninguna presión electoral hasta 2023. En este escenario, la preocupación en algunos sectores del Gobierno ya está puesta en que los ERTE empiecen a mutar en ERE. De ahí los 11.000 millones en ayudas directas a las empresas que el presidente anunciaba esta semana. Una medida, la de las ayudas directas, a la que Nadia Calviño se ha resistido largamente, según afirman desde la vicepresidencia de Derechos Sociales.
Está por ver cómo Sánchez e Iglesias reactivan los foros de coordinación del Ejecutivo que se instauraron hace un año. Tanto los maitines de los lunes en Moncloa -con presencia de los respectivos jefes de gabinete, Iván Redondo y Juanma del Olmo, los portavoces parlamentarios, Adriana Lastra y Pablo Echenique, y ministros como Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Irene Montero-, como la comisión parlamentaria y la comisión política de supervisión del acuerdo de gobierno. Desde el Ejecutivo niegan que estos foros hayan quedado “desactivados”, pero sí reconocen que se han reunido cada vez menos en los últimos meses. De momento, nadie se atreve a adelantar qué nuevas rutinas saldrán de la entrevista entre el presidente y el vicepresidente segundo.
Las encuestas, a favor de Iglesias
Las posiciones de Unidas Podemos en las últimas semanas se han transformado en un cierto rebote en sus expectativas electorales. En el sondeo del CIS suben medio punto, del 10,7% al 11,2%, y en el de Sigma Dos para El Mundo, 1,1 punto, hasta el 11,9%.
En Unidas Podemos están de acuerdo en rebajar el ruido y dar un baño de calma a la actividad del Gobierno. Pero advierten de que no van a ceder en las negociaciones, especialmente en la cuestión más urgente, la de la Ley de Vivienda, que ya va con retraso en el calendario que se acordó en el pacto de Presupuestos. Según esa previsión, el texto tendría que haber llegado al consejo de ministros este mismo mes de febrero, cosa que ya no va a suceder. De momento, el nuevo horizonte que se maneja es hasta finales del mes de marzo.
En primer lugar, los morados entienden que les respalda el acuerdo de gobierno suscrito entre Sánchez e Iglesias en noviembre de 2019. El texto afirma que “se impulsarán las medidas normativas necesarias para poner techo a las subidas abusivas de precios de alquiler en determinadas zonas de mercado tensionado”. Quedarán en manos de comunidades y ayuntamientos “regular las subidas abusivas del precio del alquiler en las zonas previamente declaradas tensionadas”, en base el marco normativo que elabore el Gobierno y el Sistema Estatal de Índices de Referencia de Precios del Alquiler, que el propio ministro de Transportes, José Luis Ábalos, presentó el año pasado.
En segundo lugar, en Unidas Podemos tienen claro que no pueden renunciar a poner en marcha políticas como eétas, porque será su muerte política. En el momento en el que dejen de marcar perfil, quedarán opacados por los socialistas y completamente relegados electoralmente -lo que ya ha sucedido en las elecciones autonómicas de Euskadi y Galicia en beneficio de fuerzas como EH Bildu, el BNG y el propio PSOE-. Es lo que suele pasar al socio minoritario en los gobiernos de coalición y tienen el objetivo de evitarlo a toda costa. Es más, las últimas encuestas reflejan que las posiciones que han defendido en las últimas semanas se han transformado en un cierto rebote en sus expectativas electorales. Es lo que refleja el último CIS, en el que suben medio punto, del 10,7% al 11,2%, o el reciente sondeo de Sigma Dos para El Mundo, en el que Unidas Podemos eleva en 1,1 puntos su estimación de voto, hasta el 11,9%.
No hay que perder de vista que, tras un año de legislatura, los socialistas se mantienen en torno del 28% de los apoyos de media, el mismo resultado que en las elecciones del 10-N. Sin embargo, Unidas Podemos sí ha sufrido algo más de desgaste, en la suave pero sostenida tendencia a la baja que mantiene desde las elecciones de abril de 2019, donde alcanzó un 14,3% de los votos, que se transformó en el 12,8% en las de noviembre y que a finales del año pasado estaba, según la mayoría de las encuestas, un punto por debajo, en el 11%.
ERC y EH Bildu, al rescate de Unidas Podemos
Unidas Podemos señala que Transportes estaría atendiendo preferentemente las opiniones de organizaciones como la patronal Asval -Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler-, presidida por el exministro socialista Joan Clós
En el frente de la Vivienda, Unidas Podemos cuenta con dos aliados fundamentales en la mayoría parlamentaria que invistió a Sánchez y aprobó los Presupuestos: ERC y EH Bildu. Dos fuerzas con las que, además, comparte un buen pedazo de electorado mestizo que ha venido fluctuando entre esas fuerzas en función del momento político y la cita electoral. Esos dos grupos han registrado ya una petición de comparecencia de Ábalos para que explique por qué se opone a regular los alquileres. Y el jueves, junto a otras fuerzas como Más País, Compromís, Junts, CUP, BNG y Nueva Canarias, morados, republicanos y abertzales se reunían con asociaciones y organizaciones como el Sindicato de Inquilinas, la PAH, UGT y CCOO para suscribir un manifiesto que puede sentar las bases de una Ley de Vivienda alternativa si sigue sin haber acuerdo en el Gobierno.
El sector morado del Gobierno entiende que las palabras de Ábalos de esta semana, asegurando que aspira a que la nueva ley “tenga en cuenta que la vivienda es un derecho, pero también un bien de mercado que genera actividad económica, que busca también seguridad jurídica respecto de las inversiones”, van en contra del espíritu y de la letra del acuerdo de gobierno y ponen muy difícil alcanzar un entendimiento. Y señalan que el Gobierno estaría atendiendo preferentemente las opiniones de organizaciones como la patronal Asval -Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler-, presidida por el exministro socialista Joan Clós.
¿El PSOE renuncia a regular los alquileres en busca del voto de centro, una vez que los estrategas del Gobierno dan por amortizado a Ciudadanos? No lo ven así en la vicepresidencia de Derechos Sociales. Advierten que, sobre este asunto, el presidente tiene a mano encuestas -incluidas las del CIS- que subrayan que hay un consenso, en prácticamente todos los segmentos ideológicos, incluida la derecha, para regular los alquileres. Y recuerdan que, a pesar de que desde ciertos sectores del Gobierno se construya la idea de que Unidas Podemos está siempre en el bloqueo y de que “generamos problemas”, “en este asunto ya cedimos”, porque la idea de los morados era incluir la limitación de los alquileres en los PGE. Finalmente, desistieron ante la petición de Ábalos de incluirlo en una nueva ley ad hoc para el sector.
La regulación de los alquileres es la gran cuestión que bloquea la Ley de Vivienda, pero no es la única. También está, por ejemplo, la definición de gran tenedor. Un concepto muy relevante porque traza la frontera entre los propietarios a los que se les podría imponer obligaciones y cargas tributarias y a los que no. Unidas Podemos busca rebajar a cinco propiedades la barrera por encima de la cual se estaría incluido dentro de esa figura, aunque en otras normas que ha aprobado el Gobierno, como las de las ayudas a los alquileres, el corte para esa figura estaba por encima de las diez propiedades.
Habrá que ver si Sánchez e Iglesias consiguen desbloquear una situación que amenaza con desestabilizar al Ejecutivo y que no dibuja el mejor escenario para otros nudos gordianos que desatar como el de la Ley Trans o la ‘contrarreforma’ laboral. Entre Sánchez e Iglesias nunca ha habido feeling. Sin embargo, en una relación marcada siempre por la desconfianza mutua y una frialdad polar, en la que la comunicación llegó a ser totalmente inexistente, ambos han sabido construir una relación lo suficientemente sólida como para sostener al Ejecutivo. Ambos tienen la suficiente inteligencia política para saber que se necesitan y que su futuro político depende de que el Gobierno funcione, no le desgaste el ruido mediático, y sea capaz de seguir gobernando la próxima legislatura.