La votación de la reforma laboral ha demostrado que el ascenso de Yolanda Díaz en las encuestas ha hecho reaccionar a ERC y EH Bildu. La relación, especialmente con los republicanos, ha quedado tocada y, aunque nadie se apresura a darla por rota, parece que la carrera electoral ya ha comenzado. No así con Más País y con Adelante Andalucía, con los que hay acercamientos que deberían sentar las bases para candidaturas comunes. De momento, Díaz avisa, ante los recelos de las izquierdas y de algunos sectores de Podemos, de que fue Pablo Iglesias quien la propuso como vicepresidenta sin su consentimiento y de que, si se encuentra con palos en las ruedas, se marcha. Un paso atrás que abriría un boquete de considerables proporciones en la mayoría de la investidura, haciendo muy difícil reeditarla tras las próximas elecciones.
Yolanda Díaz había tomado la decisión de dimitir y marcharse a su casa si la votación de la reforma laboral no salía adelante. Se lo había transmitido a algunos de los socios de investidura durante las negociaciones de las últimas semanas, ante la postura que adoptaban, dispuestos a votar que no convencidos de que el real decreto terminaría recibiendo el visto bueno del Congreso. Como así ha sido finalmente, aunque nadie contaba con una votación tan accidentada y, por momentos, vergonzosa.
No sería la primera vez que un líder político dimite y hay que ir a buscarlo porque nadie puede llenar su hueco. Ya pasó con Felipe González
Con la reforma laboral ya en vigor, Díaz sigue en su puesto. Pero lo sucedido en las últimas semanas ha dejado huella y no le ha incentivado, precisamente, a seguir en la primera línea política. Lo explicaba en la entrevista concedida a ‘Salvados’, en la que respondía que «no» a la pregunta de si quiere ser la primera presidenta del Gobierno. “No soy un proyecto político, Gonzo. ¿Esto quiere decir que he tomado la decisión? No, no la he tomado. Y soy franca. Estas cosas me hacen distanciarme más. He visto la peor parte (de la política) estos días”, en referencia a lo sucedido con la negociación y la votación de la reforma laboral.
Una vez aprobada la reforma laboral, Yolanda Díaz tiene el calendario despejado para poner en marcha ese “proceso de escucha” que debe sentar las bases de su candidatura para las próximas elecciones generales. Ella y su equipo se van a poner manos a la obra, pero eso no quiere decir que vaya a ser candidata en las próximas elecciones generales con toda seguridad. La vicepresidenta ya ha dejado caer en varias ocasiones que, si se encuentra con palos en las ruedas, renuncia y vuelve a Galicia. Y en las últimas semanas está detectando posiciones y gestos que no contribuyen a motivarla. No sería la primera vez que un líder político dimite y luego hay que ir a buscarlo porque nadie puede llenar su hueco. Ya pasó con Felipe González, por ejemplo.
La pelea por el voto mestizo
Un detalle llamativo de la intervención de la vicepresidenta segunda en el Congreso fue su guiño al PNV. Díaz subrayó que quería dar las gracias a la formación capitaneada en el Congreso por Aitor Esteban, “porque sí han sido serios y sí han discutido de contenidos”. Los jeltzales se han encontrado con una atención y una predisposición que no siempre han recibido de la parte socialista del Gobierno, por lo que, tras estas semanas de negociación, se puede decir que la relación entre los de Andoni Ortuzary el equipo de Trabajo ha salido reforzada.
Los líderes de ERC han desorientado a la ministra y a su núcleo más cercano, que en ningún caso esperaban que mantuvieran su ‘no’ hasta el final
Sin embargo, Díaz no hizo ninguna alusión a los dos socios que, políticamente, deberían ser más cercanos: ERC y EH Bildu. Sobre la coalición abertzale, en el equipo de la vicepresidenta aprecian que, desde el primer momento, dejaran claro que iban a votar ‘no’ a la reforma laboral. Condicionados como estaban por el ecosistema sindical vasco, con los sindicatos ELA y LAB plantados en el no, la posición de los de Arnaldo Otegi es, hasta cierto punto, comprensible. Los líderes de EH Bildu, eso sí, tomaron su decisión convencidos de que el real decreto saldría adelante en cualquier caso. A punto han estado de equivocarse.
Más espinoso ha sido lo sucedido con ERC, cuyos líderes han desorientado a la ministra y a su núcleo más cercano, que en ningún caso esperaban que mantuvieran su ‘no’ hasta el final. De nada han servido los contactos con su presidente, Oriol Junqueras, ni con el president Pere Aragonès o el conseller de Empleo, Roger Torrent. Los republicanos cerraron en otoño un documento de máximos en sus asambleas y órganos internos que les ha impedido moverse en otra dirección. Esto es algo que ya tienen detectado en la coalición y en los agentes sociales: ERC suele llegar tan lejos con sus posiciones y sus declaraciones públicos, que luego es muy difícil desandar el camino y cerrar acuerdos. Por mucha voluntad que haya de parte de sus líderes.
Pero hay un factor crucial que ha movido a los responsables de ERC y EH Bildu: el hecho de que comparten electorado con Unidas Podemos y que el crecimiento de Díaz en los sondeos los amenaza directamente. Esto es algo que tienen detectado desde hace tiempo en la vicepresidencia segunda y en Unidas Podemos. Hay un electorado ‘mestizo’ que fluctúa y vota a unos o a otros en función de si se trata de comicios municipales, autonómicos y generales. También es algo que sucede, por ejemplo, con Compromís y con el BNG. De ahí viene, por ejemplo, la insistencia de Pablo Iglesias en la construcción de bloque plurinacional, un espacio político que comparte electorado y que es el único capaz de contrapesar la hegemonía del PSOE en la izquierda. Y de ahí también que ERC y EH Bildu hayan acentuado su perfil izquierdista en los últimos tiempos, en detrimento del independentista.
Tendiendo puentes con Errejón
De momento, desde todas las partes implicadas se han apresurado en asegurar que nada se ha roto y que la legislatura sigue adelante. Pero parece evidente que las generales ya aparecen en el horizonte y que todas las fuerzas no van a perder de vista a Díaz en los próximos meses. De hecho, antes de las generales, llegarán las andaluzas, que pueden ser en primavera o en otoño en función de cómo se den para los populares los comicios en Castilla y León. Si se confirman los poco halagüeños resultados que prevén las encuestas para el PP, es probable que el presidente andaluz, Juanma Moreno, dude y no tenga prisa en acelerar la convocatoria electoral.
En Andalucía, Díaz, Errejón y Teresa Rodríguez están trabajando para articular una candidatura conjunta
En cualquier caso, así como Díaz ha guardado un discreto segundo plano en la campaña de Castilla y León -obligada en parte por las negociaciones de la reforma laboral-, Andalucía sí puede servir de preludio a la candidatura que pretende liderar la vicepresidenta. Y es que es posible que se consigan cerrar listas comunes entre Unidas Podemos -Podemos e IU-, Adelante Andalucía -la formación liderada por Teresa Rodríguez- y Andaluces Levantaos -la candidatura impulsada desde el errejonismo-. En las tres formaciones se está trabajando para ello, en algunas con más intensidad que en otras. Para Iñigo Errejón y el núcleo dirigente de Más País/Más Madrid, la predisposición es prácticamente total, con la vista puesta en las generales. El núcleo dirigente articulado en torno a las portavoces en la Asamblea de Madrid y el Ayuntamiento, Mónica García y Rita Maestre -junto a otras figuras de peso como el concejal Jorge García Castaño- está decididos a entenderse con el proyecto que lidere Díaz. Las principales y casi únicas reticencias vienen del propio Errejón, que no parece dispuesto a enrocarse.
Los sondeos no otorgan representación a Andaluces Levantaos, la candidatura que se ha impulsado desde Más País -en coalición con Andalucía Por Sí, el espacio heredero del Partido Andalucista- y que un entendimiento ahora puede ser muy beneficioso a futuro para Más País, en elecciones como las europeas. Los movimientos de Errejón y los suyos también se explican por los datos que arroja el CIS sobre Díaz. Como les sucede a otras fuerzas -por ejemplo, a ERC-, las simpatías de sus votantes hacia la vicepresidenta son crecientes y hoy por hoy son ya más los que optan por ella como presidenta que por Errejón, su propio líder.
Teresa Rodríguez también está muy dispuesta a un entendimiento -los sondeos le otorgan sólo un diputado a Adelante Andalucía, el suyo-, pero a ella le corresponde la tarea de desarmar las resistencias de la dirección de Anticapitalistas, que una vez abandonado Podemos y reconstituidos como partido, pretenden definir su propio proyecto. Se avecinan tensiones, porque todos los esfuerzos de Rodríguez por construir una fuerza andalucista pueden topar con el corsé de otra fuerza política dirigida desde Madrid. Además, como le sucede a Errejón, la colaboración con Unidas Podemos y el proyecto de Yolanda Díaz redundará en beneficio mutuo. José María González, ‘Kichi’, se juega la reelección como alcalde de Cádiz en mayo de 2023 y no puede permitirse ir a las urnas enfrentado a Díaz, Podemos e IU.
Podemos vuelve a tensionar al Gobierno
Mientras, en Podemos, tratan de no quedarse fuera del foco mediático. Las ministras Ione Belarra e Irene Montero sólo asistieron durante unos minutos a la intervención de Yolanda Díaz en el debate sobre la reforma laboral. Las dos abandonaron el Congreso para presentar la ley de familias, una propuesta interesante, de calado, pero que quedó opacada por todo lo sucedido ese día en la Cámara Baja. Desde el Ministerio de Derechos Sociales señalan que el acto estaba programado desde hace meses, pero en cualquier caso no deja de ser llamativo que eligieran el mismo que Díaz presentaba en el Congreso su proyecto estrella -que también provocó que su propuesta quedara opacada-.
Belarra y Montero también han presentado esta semana, junto al ex líder laborista Jeremy Corbin y al responsable del área económica del partido y secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, su propuesta de reforma fiscal, que pretende recaudar 30.000 millones de euros más, gravando más a las rentas altas y las eléctricas. Una propuesta que llega poco antes de conocerse las conclusiones de la comisión de expertos de Hacienda y que contó con la presencia de la diputada de ERC Marta Rosique y del senador de EH Bildu Gorka Elejabarrieta. Un movimiento que ya ha provocado ruido de puertas para afuera del Gobierno. Un ruido que no gusta nada a Díaz y que se ha reducido notablemente desde que ella relevó a Iglesias en el timón del sector morado del Ejecutivo.
En la entrevista que Díaz concedió a ‘Salvados’, era la primera vez que la vicepresidenta daba a entender claramente que asumió el cargo sin que hubiera dado su consentimiento previo. Que sólo lo hizo después de que Pablo Iglesias la señalara públicamente y la pusiera entre la espada y la pared. Y aunque los actuales dirigentes de Podemos tienen claro que Díaz es su candidata, que no hay una alternativa de su solvencia y con su prestigio público, hay cierta incomodidad por la autonomía que está demostrando la vicepresidenta. El núcleo dirigente de Podemos teme perder el rol central que hoy ocupa en Unidas Podemos, pero tienen que conjugar ese temor con no incomodar a una Díaz que ya ha estado a punto de irse a su casa y que no le dolerán prendas en hacerlo si lo considera necesario.







