Javier Quintana
La OCDE advirtió esta semana del peligro de un ciclo de estancamiento secular. Es decir, una fase de débil crecimiento económico mundial debido a los altos intereses, el escaso margen fiscal de muchos países y la elevada inflación. Sin embargo, el organismo ha reconocido que las previsiones que en un primer momento articularon para España eran demasiado pesimistas para este país en concreto. De esta forma, la OCDE ha mejorado en cuatro décimas su previsión de crecimiento para el presente año, que pasa del 1,7% al 2,1%. En cuanto a 2024, su previsión crece dos décimas, hasta el 1,9%.
El organismo ha reconocido que la economía española ha aguantado “notablemente bien” el difícil contexto económico derivado del conflicto en Ucrania, y ha señalado al sector exterior como uno de los principales motores de la misma para estos próximos meses. La mitad del crecimiento será gracias al turismo, el moderado nivel de importaciones que se ha dado gracias a la estabilización de los precios energéticos, y las exportaciones de servicios.
El sector público también será clave en el PIB, mientras que la OCDE indica que la demanda privada se resentirá debido a la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
En cuanto a la inflación, la organización rebaja tres puntos su estimación para este año, hasta el 3,9%. No obstante, mantiene ese umbral para el 2024 debido al cese de las medidas anticrisis implantadas por el Gobierno.







