
Sin Maldad / José García Abad
Parece que ‘sanchista’ es el peor insulto que dedica la derecha a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, presidente del Gobierno y candidato socialista a las elecciones generales del próximo 23 de julio. Es un insulto tonto a quien se apellida Sánchez, un hecho en principio de escasa gravedad pero que ha funcionado como perfecta arma arrojadiza en las municipales y autonómicas del 28 de mayo y que influirá en los comicios del 23-J.

Ni González ni Zapatero contaron con una oposición interna tan extrema, una quinta columna tan implacable como la que sufre Sánchez, a quien odian con más pasión que al adversario de la derecha
Pepa Bueno, directora de ‘El País’, y Carlos E. Cue formularon en una entrevista realizada el pasado 18 de junio, la pregunta que yo también me hago para calibrar donde reside la maldad implícita de la expresión: “¿Qué es el sanchismo?”. Sánchez contestó lo obvio: “El sanchismo es la vieja estrategia de la derecha cuando está en la oposición. Es deshumanizar, caricaturizar, pintar al líder progresista que está al frente del Gobierno como una persona egoísta, que no tiene ningún tipo de escrúpulo y que hace cualquier cosa por mantenerse en el poder. Lo hicieron con Felipe, llamando felipismo al socialismo; lo hicieron con José Luis, llamándolo zapaterismo; y lo hacen conmigo, llamándolo sanchismo. Pero el sanchismo, el felipismo, el zapaterismo, no dejan de ser el socialismo, que es la principal fuerza transformadora que ha tenido este país, por fortuna, durante los últimos 40 años de democracia”.
Discurso que genera odio
Pero, de hecho, lo del antisanchismo funciona mejor que lo del felipismo o zapaterismo, lo que según Sánchez tiene una explicación: “Pues porque hay una España conservadora que, evidentemente, asume y asimila esos postulados y esos discursos que generan odio. “O Sánchez o España”. Me recuerda a lo que decía Trump. “O EE UU o socialismo”. Si yo les digo “o Feijóo o el planeta Tierra”, “o Feijóo o la felicidad”, “o Feijóo o Europa”, ¿ustedes qué me dirían? Que este señor me está tomando el pelo”.
Y añade algo evidente apuntando a la manipulación practicada por los medios de comunicación, mayoritariamente de derechas:
“Creo que hay una barrera que tiene mucho que ver con la desinformación, los bulos y las mentiras que propagan medios de comunicación alineados con las tesis más conservadoras. Y también una oposición desleal que bloquea. El PP dice, “es Sánchez o España”. Es muy peligrosa esa disyuntiva, porque lo que quiere decir es que aquellos que no votan al PP o a Vox, no somos España, somos la anti-España. Dicen “Sánchez o España”. Es peligroso. Nos ven como la anti-España. ¿Y si yo dijera “Feijóo o la felicidad, Feijóo o Europa”?
Lo que Sánchez no dice
Es una explicación razonable pero falta otro aspecto de la cuestión que no se le oculta a Sánchez, que conoce bien a su tropa: que ni Felipe González ni con José Luis Rodríguez Zapatero contaron con una oposición interna tan extrema, una quinta columna tan implacable como la que sufre Sánchez a quien odian con más pasión que al adversario de la derecha.
Cuando Alberto Núñez Feijóo y compañía reprochan el ‘sanchismo’ de Sánchez están significando que no están contra los socialistas, tan responsables ellos, sino contra un aventurero, un usurpador infiltrado en el glorioso partido histórico, el de Pablo Iglesias, me refiero al fundador, al ‘Abuelo’, en el que incluyen a Felipe González y a José Luis Rodríguez Zapatero para lo que cuentan con el aplauso de los Guerra, los Leguina, los Corcuera y compañía. Núñez Feijóo lo ha dicho bien claro en una entrevista en el ABC del pasado 18 de junio: “…votos de socialistas que sabemos nos lo van a prestar para que haya una catarsis y un nuevo Partido Socialista de España”.
Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general.






