
Ramón González Bernal
El próximo 1 de julio, España asumirá su quinta Presidencia del Consejo de la UE. Se trata de una Presidencia que se desarrollará con una cargada agenda regulatoria y unas particularidades muy acusadas.
Por una parte, las elecciones generales del 23 de julio pueden suponer algo relativamente habitual en una Presidencia; si el Gobierno revalida mandato sucedería lo mismo que con Francia en 2022, o algo tremendamente anómalo: un país no cambia el color de su Gobierno en una Presidencia desde Italia en 1996. Si bien el trabajo preparatorio por parte de la Representación Permanente está hecho, una Presidencia desempeña un rol de moderador pero también de liderazgo en las negociaciones y si, como indican a fecha de hoy las encuestas se produce un cambio de Gobierno, la vocación de liderazgo puede variar de unos dosieres a otros.

La fiscalidad verde ocupará un lugar relevante con medidas concretas anunciadas: impuestos sobre plásticos, queroseno o carbono en frontera
Existe una segunda de carácter más global. El contexto geopolítico actual hace que el gran objetivo transversal de la Unión sea la búsqueda de una mayor autonomía estratégica en ámbitos como el energético, el tecnológico o el de la defensa. La Estrategia de Seguridad Económica presentada por la Comisión va en esta línea y pone el acento en una gran oportunidad: el refuerzo de la alianza con Latinoamérica, tradicionalmente liderada por España, de la mano de la Cumbre UE-CELAC. Junto a ello, el cierre de acuerdos comerciales con la región, con México y Chile pero especialmente con Mercosur serán esenciales para ese objetivo.
Hay un tercer condicionante que hace especial esta Presidencia: se trata de la última completa o “presidencia escoba”, ya que en junio de 2024 habrá elecciones al Parlamento Europeo. A las prioridades publicadas por España se une la urgencia en las instituciones por cerrar ciertos dosieres regulatorios en esta legislatura.
Entre las prioridades presentadas cabe destacar las ligadas a la reindustrialización y la independencia económica de la UE: el fomento de una autonomía estratégica 2024-29, con especial mención a medidas destinadas a una mayor autonomía en el ámbito de la energía, la salud, las tecnologías digitales y la alimentación a través del desarrollo de dosieres como el Espacio Europeo de Datos Sanitarios o el cierre de acuerdos comerciales con América Latina.
El bloque de transición ecológica es otra gran prioridad, destacando la regulación relativa a la reforma del mercado eléctrico, las directivas de renovables y en particular del gas y del hidrógeno. La fiscalidad verde ocupará un lugar relevante con medidas concretas anunciadas: impuestos sobre plásticos, queroseno o carbono en frontera.
En el ámbito social, el impulso a una Tarjeta Europea de la Discapacidad junto a medidas dirigidas a garantizar la no discriminación en el trabajo y dosieres estrella como la Directiva de trabajadores en plataformas recaerán sobre el semestre. Esta última con un previsible cambio de postura si finalmente gobierna un nuevo Ejecutivo. Junto a la justicia social el Gobierno subraya lo que denomina justicia económica. En este sentido, se busca impulsar estándares mínimos de tributación empresarial así como combatir la evasión fiscal, La Presidencia lidiará además con grandes debates abiertos en el ámbito económico y fiscal entre los Estados miembro, como la reforma de las reglas fiscales, donde España lidera a los países que abogan por un modelo progresivo y que atienda a la situación de cada país, abandonando la vieja regla de 3% de déficit y 60% de deuda.
En definitiva, se trata de una agenda enormemente cargada en lo regulatorio pero también en lo estrictamente político y de cuya consecución o impulso dependerá el éxito de una Presidencia que debe servir también para marcar perfil propio y dar visibilidad a la sociedad civil; empresarios, asociaciones y otras organizaciones, fomentando su participación en la definición de la agenda y su visibilidad durante esta ventana de seis meses que no volverá a abrirse hasta 2037.
Director de la Oficina de ATREVIA en Bruselas.






