
ESPECIAL Presidencia Española de la UE/ Francisco Aldecoa
Presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo

La singularidad de la Presidencia Española, hasta la convocatoria de las elecciones, estribaba en que va a ser distinta a las demás debido a que es la última presidencia útil de esta legislatura, ya que la próxima le corresponderá a Bélgica, que va a ser corta con motivo de que, desde el mes de marzo, desaparece la actividad legislativa debido a las elecciones europeas del mes de junio. Por lo tanto, en esta Presidencia se recogerán todos los aspectos que no se han tratado a lo largo de la IX legislatura.
Además, esta Presidencia será especialmente relevante, porque hasta dentro de cuatro no se podrán tratar temas en profundidad, dado que, durante el 2º semestre del 2024 le corresponde a Hungría, aunque el Parlamento Europeo está pidiendo que se anule la misma, por no respetar los derechos fundamentales. Por si fuera poco, la siguiente Presidencia le corresponde a Polonia, y, de momento, no está en su mejor situación, aunque es probable que en este otoño haya elecciones, en las que cambie de presidente. Actualmente las encuestas le dan al candidato del Partido Popular, Donald Tusk, muchas posibilidades.
Hay que señalar también que la actual presidencia rotatoria, desde que entró en vigor la reforma del Tratado de Lisboa, tiene menos impacto que en las anteriores situaciones. Sin embargo, sigue teniendo gran relevancia, ya que, como consecuencia de las elecciones del 2019 la Unión Europea ha iniciado un nuevo Ciclo Político, con el cual ha comenzado un proceso de profundización de facto, donde se han tomado un conjunto de decisiones federales, como pueden ser las relativas a las decisiones adoptadas para superar la pandemia; la creación del fondo Next Generation; o la duplicación del presupuesto plurianual 22-27. Ahora, a partir de primeros de julio le va a corresponder a la Presidencia Española continuar y enfocar dicho desarrollo, dando respuesta a la propuesta del Parlamento Europeo donde solicita la reforma de los tratados.
«Quizá la fórmula mejor sería que los dos grandes partidos, PSOE y el PP, llegasen a un acuerdo expreso en torno a las prioridades de la presidencia»
Ahora no va a haber tiempo para convocar una III Convención, ya que las últimas noticias son que el dictamen de la Comisión Constitucional del Parlamento Europeo, en la que se solicita la reforma de los tratados, se va a retrasar hasta septiembre, y por lo tanto, no habrá tiempo para convocar la Convención, pero, al menos, será necesario que el Consejo Europeo pueda elaborar una declaración solemne en la que siente algunas de las bases de la reforma para llevar a cabo en la próxima legislatura.
La otra singularidad de la Presidencia Española es que va a coincidir con las elecciones, que están convocadas para el 23 de julio, de tal forma, que puede ocurrir que la inicie un Presidente del Gobierno Español y unas semanas después exista un nuevo Presidente proveniente del partido opositor. Teniendo en cuenta estas circunstancias, es importante buscar fórmulas para reducir el posible impacto negativo de esta situación.
Quizá la fórmula mejor sería la de que los dos grandes partidos llegasen a un acuerdo expreso en torno a las prioridades de la presidencia, más aún cuando en el nivel de la Unión Europea las diferencias de los grandes partidos políticos en cuestiones importantes son pequeñas. Lo mismo ocurre en España, en los grandes temas pendientes no creo que existan importantes diferencias, sin embargo, si no se explicita un acuerdo, es posible que el tema de la presidencia salte a la campaña electoral, lo cual no sería bueno para la eficacia de la misma.
En algunos ámbitos se defiende que debido a que los expedientes de la presidencia son básicamente técnicos y que la diplomacia española, y los ministerios correspondientes llevan dos años de preparación, no tiene por que afectar el alcance de los mismos. Sin embargo, hay temas políticos de especial relieve, como puede ser el acuerdo sobre migración y asilo; o también los avances en el pilar social; o la relevante Cumbre de Granada del 6 de octubre sobre la Autonomía Estratégica Abierta; así, como el desarrollo de la III sesión de la Comunidad Política Europea y temas como el relanzamiento de las relaciones con América Latina o el Mediterraneo; entre otros temas de perfil político, que van más allá de la gestión de los expedientes que le corresponden a la Presidencia Española.






